martes, 28 de febrero de 2012

Inside the Meltdown

El pasado 23 de Febrero, la cadena de televisión del Reino Unido BBC emitió el documental Inside the Meltdown, una película que recoge imágenes y testimonios de los primeros días del accidente nuclear de Fukushima, ocurrido tras el terremoto de Tohoku. Algunas de las entrevistas, entre las que se incluyen las del anterior primer ministro japonés Naoto Kan, son inéditas, así como algunos vídeos grabados por los equipos de emergencia durante las primeras horas del desastre.

El documental es de gran calidad, como caracteriza siempre a la BBC. Cierto que algunas historias están cargadas de dramatismo pero en general la película me parece un homenaje a los equipos de ingenieros, soldados y bomberos que durante los días posteriores al terremoto y tsunami lucharon con toda su valentía para evitar la catástrofe que todos temían, el fin de Japón.



La línea de acontecimientos era más o menos conocida pero algunos detalles han salido ahora a la luz. Algunos testimonios por parte de los empleados de TEPCO de lo que se vivió en Fukushima durante las primeras horas son sorprendentes.

A las 23:30 del 11 de Marzo los reactores de la central nuclear llevaban más de 7 horas sin electricidad por la pérdida de los generadores de emergencia tras el tsunami. Los ingenieros temían que sin suministro eléctrico el combustible de los reactores no estuviera suficientemente refrigerado y comenzara el proceso de fusión del núcleo. El primer camión con generadores eléctricos todavía no había llegado, pero el equipo de ingenieros necesitaba conocer urgentemente lo que estaba sucediendo en el interior de los reactores.

Tuvieron que tomar medidas desesperadas.

Pidieron a los trabajadores de la central que quitaran las baterías de sus propios coches para conectarlas en serie al panel de instrumentos del reactor 1 y comprobar el estado de las válvulas de presión. Las lecturas iniciales provocaron pánico. La presión en el interior del reactor no dejaba de subir...


Aunque no entra en valoraciones, el documental también muestra el grado de descoordinación que había entre las distintas partes: el gobierno, la Agencia de Seguridad Industrial y Nuclear de Japón (NISA) y la compañía TEPCO. Un ejemplo de ello es el siguiente fragmento.

El 12 de Marzo, tras detectarse los primeros escapes de radiactividad inmediatamente después de la explosión del reactor 1 a las 15:36, el gobierno ordenó la evacuación de toda la población en un radio de 20 km de la central nuclear. Muchos ciudadanos renunciaron en aquel momento a la búsqueda de familiares supervivientes del tsunami para salvaguardar sus propias vidas por el riesgo de radiación.

El propio gobierno contaba con una herramienta de simulación para prededir la trayectoria de dispersión de la pluma radiactiva, SPEEDI, pero la Agencia de Seguridad Industrial y Nuclear de Japón (NISA) no entregó los resultados al primer ministro porque no estaban seguros de su precisión
(aunque sí lo hizo al ejército de EEUU, como se demostró más tarde). Como consecuencia, estos datos (que luego se vió que eran correctos) no fueron tenidos en cuenta a la hora de organizar la evacuación de la población y miles de ciudadanos fueron alojados en puntos de la prefectura donde los niveles de radiación resultaron ser más elevados incluso que en las cercanías de la central nuclear.

Todavía falta mucho trabajo hasta esclarecer lo que ocurrió realmente en Fukushima, los trabajadores de TEPCO siguen con la prohibición de hablar con los medios de comunicación, aunque este documental nos acerca un poquito más a la realidad.

viernes, 17 de febrero de 2012

Esquiando en Ishiuchi, Echigo Yuzawa

Hace dos semanas pasé por la estación de esquí de Ishiuchi Maruyama. Era la primera vez que hacía snowboard en Japón y tengo que decir que fue una experiencia muy grata.



Ishiuchi está en la prefectura de Niigata. Para llegar hasta allí agarramos un shinkansen en Tokio y fuimos hasta la estación de Echigo-Yuzawa. Se tarda una hora y media, el viaje cuesta unos ¥6,000 por trayecto.



Lo de ir a esquiar fue en realidad una idea de Nerea, Lorco y Fernando (Chiqui), buenos aficionados a la nieve que no se pierden una cada invierno. Y ahí estaba yo para completar la expedición.





Mientras que Nerea y Lorco calzaban orgullosos unos esquís cortos o snowblades, Chiqui y yo íbamos con tabla de snowboard. Ahora veo que fue un acierto traerme la tabla a Japón el año pasado. Mucho más cómodo que andar alquilando. Sólo tuve que acordarme la noche antes de apretar los tornillos y comprobar las fijaciones.



Nada más bajar del shinkansen en Echigo-Yuzawa, nos llevamos una sorpresa al ver todo cubierto de nieve. Imaginaros lo que tiene que nevar en Niigata para que el espesor sea de varios metros. La nieve estaba cortada formando una pared a los lados de la carretera. Espectacular.







La estación de Ishiuchi fue construida hace más de 50 años para uso y disfrute de los tokiotas entusiastas del esquí. Echando un vistazo al mapa cuesta creer que sea accesible desde el mismo centro de la capital. Te montas en el shinkansen y cuando te bajas estás tan sólo a 15 minutos de la estación de esquí. Es muy cómodo.





La estación de esquí es de tamaño medio. Ocupa una sola cara de la misma montaña y dispone de suficientes pistas y remontes. El número de kilómetros esquiables es menor que el de estaciones como Formigal o Sierra Nevada, yo diría que tiene el tamaño de Alto Campoo o Valdezcaray. No obstante, para ser la primera vez que esquiaba en Japón y yendo tan sólo un fin de semana, fue perfecto.





En el punto más alto de Ishiuchi la estación conecta con Gala Yuzawa y esta a su vez con Yuzawa Kogen. Se puede comprar un forfait para acceder a todos los valles, en total más de 100 km de pistas, pero se queda pequeño en comparación con Grandvalira en Andorra. Según parece, la estación de esquí más grande en Japón es Shiga Kogen, en la prefectura de Nagano.



Al margen de los kilómetros esquiables, la calidad de la nieve era insuperable: nieve polvo recién caída con varios metros de espesor. Cuando me aventuraba por nieve virgen y la bajada era limpia la sensación era como estar flotando sobre una nube; pero si me quedaba atascado y me hundía, las pasaba canutas para salir.





Bajando por algunas pistas nos encontramos paisajes nevados con bastante encanto. Muchos árboles tenían las copas cargadas de nieve y ofrecían una bonita estampa.







Disfrute muchísimo de los dos días de esquí, sobre todo por la compañía de estos elementos, únicos en su especie.





Teníamos los cuatro jinetes más o menos el mismo nivel, así que bajábamos siempre juntos las pistas. De vez en cuando hacíamos pausas y aprovechábamos para tirarnos en la nieve a hacer el gamberro. Qué risas.



Para que os hagáis una idea de la experiencia, os dejo a continuación con un vídeo que grabé al señor Chiqui bajando por una de nuestras rutas favoritas del circuito.



Me gustaría repetir una excursión a la nieve antes de que termine la temporada de esquí, a ver si es posible escaparse otro fin de semana.



Ahí lo tenéis, una cara quizás poco habitual del turismo en Japón pero muy a tener en cuenta en invierno.

lunes, 13 de febrero de 2012

Descuento de estudiante en Japón

En mi anterior entrada posteaba sobre estudiar un Master en Japón. Me gustaría comentar hoy una de las ventajas de ser estudiante de una universidad japonesa: obtener descuentos en museos y transporte público. No es cuestión de ponerse en plan calderiller, pero si enseñando la tarjeta de estudiante consigo ahorrarme unos yenes algo que gano, mira. Además, en Japón siempre es complicado obtener descuentos por nada y esto me parece cuanto menos curioso.

Descuento en museos

En primer lugar, los estudiantes universitarios tienen descuento en museos nacionales. Algunos ejemplos son el National Art Center de Tokio (国立新美術館 Kokuritsu Shinbijutsukan) en Roppongi o el National Museum of Western Art (国立西洋美術館 Kokuritsu Seiyō Bijutsukan) en Ueno.



En este último estuve hace poco viendo una exposición sobre Goya y recuerdo que pagué la mitad que mi amiga japonesa. En el National Art Center de Tokio, en cambio, pude entrar gratis a ver una exposición de arte moderno cuando la entrada normal eran ¥500.


Descuento en billetes de Shinkansen

En segundo lugar, los universitarios japoneses pueden acceder a un descuento del 20% en viajes de ida y del 28% en viajes de ida y vuelta en Shinkansen, el tren de alta velocidad en Japón.



Así, la tarifa base de un viaje de ida Tokio - Kioto, que es de ¥7,980, se queda en ¥6,380. A eso hay que sumarle ¥4,730 si se viaja sin asiento reservado o ¥5,340 si se viaja con asiento reservado. El descuento se aplica únicamente para la tarifa base, no para el suplemento de asiento. Me ahorré pues ¥1,600, que es un buen pellizco. Si hubiera pillado billete de ida y vuelta me hubiera ahorrado en total ¥4,468, que es una pasta. Decidí no obstante regresar en autobús por ¥5,000.



Para acceder a descuento en los museos vale únicamente con presentar en taquilla el carnet de estudiante (学生証, gakuseisyo). Para acceder a descuento en el Shinkansen, sin embargo, además del carnet hay que presentar un certificado de estudiante emitido por la universidad. Al comprar el billete de tren en la estación se quedan con este certificado, así que es mejor imprimir un montón de ellos con anterioridad (aunque tienen una fecha máxima de validez de 3 meses).



Por la cuestión del certificado, mucho me temo que los estudiantes universitarios de otros países no pueden optar al descuento en Shinkansen, aunque si vienen con visado de turista pueden comprar el Japan Rail Pass.



Resulta que tardé casi medio año después de llegar a Japón en enterarme de que los estudiantes de universidades japonesas tenían derecho a estos descuentos, así que espero que este post le resulte útil a alguien. Si alguno de vosotros conoce más sitios donde obtener descuento, por favor que lo indique en los comentarios.

martes, 7 de febrero de 2012

Estudiar un Master en Japón

En estos tiempos en los que el mercado laboral está revuelto es posible que alguno de vosotros esté considerando la opción de ampliar su currículum de estudios universitarios. Para aquellos interesados en venir a Japón, intentaré resumir en este post toda la información relevante que vaya encontrando.

Motivación



Comenzaré diciendo que los motivos que me llevaron a estudiar un master en Japón son quizás bastante personales, pero que no por ello mi experiencia deja de ser útil para aquellos que decidan venir a estudiar por otro motivos. La historia comienza a finales de 2008. Después de trabajar un año en Vietnam decidí que quería seguir en Asia y puse rumbo a Hong Kong para buscar trabajo a la aventura. Fue una apuesta algo precipitada y no salió bien, así que terminé regresando a España, pero por el camino aprendí unas cuantas lecciones sobre buscar trabajo en Asia.

La primera de ellas fue descubrir que mi título universitario español del que estaba tan orgulloso —no en vano había dedicado 5 años de mi vida a conseguirlo— valía no se sabe cuánto. ¿Ingeniería Informática, dices? ¿Y a qué equivale eso, a un bachelor o a un master? Tuve que enfrentarme a este tipo de preguntas incómodas en algunos procesos de selección, ya que en Recursos Humanos no entendían que en España el sistema universitario constara de titulaciones de 3 y 5 años (diplomaturas/ingenierías técnicas y licenciaturas/ingenierías superiores, respectivamente) cuando en Hong Kong, al igual que en el resto de Asia, se seguía el modelo anglosajón de 6 años de estudios, 4 años para el bachelor o grado y 2 años más para la especialización, el master.

Me fastidió tener que andar dando explicaciones sobre el sistema universitario español anterior al Proceso de Bolonia y no quería que con el tiempo aquello se convirtiera en una carga, así que me pareció una buena idea estudiar un master en cualquier país de Asia que siguiera el modelo anglosajón de estudios universitarios, en principio pensé en Japón, Corea del Sur, Hong Kong o Singapur.

Una de mis motivaciones personales fue por tanto quedarme trabajando en Asia. No hace falta ni que decir que esta motivación viene empujada por la actual situación que atraviesa España, donde a los jóvenes ingenieros con poca experiencia les resulta prácticamente imposible encontrar trabajo. Yo mismo sufrí en mis carnes cuatro interminables meses de búsqueda de trabajo en Madrid durante el año 2009 (subirme por las paredes es decir poco) para terminar firmando un contrato de prueba de un año. Nunca más.

Otra motivación fue centrarme en una especialidad concreta y al mismo tiempo diversificarme hacia otros sectores que no fueran la informática. Me explico. Resulta que después de 5 años de carrera y 3 años trabajando en desarrollo de software y administración de sistemas terminé algo desencantado con la informática en general y me propuse cambiar de sector. Me pareció complicado hacerlo de forma directa, así que elegí la parte de la informática que me gusta, la de Seguridad de la Información, y busqué un master relacionado con esa materia. Al final he terminado estudiando un Master en Risk Engineering que además de especializarme en riesgos de la información lo hace también en otros tipos de riesgo: urbanos (desastres naturales, etc. que de esto en Japón saben un poco), medioambientales (contaminación, calentamiento global) y de la energía (riesgos de la energía nuclear, viabilidad de las energías renovables). Estoy bastante contento con todo lo que estoy aprendiendo sobre diversos temas.

Por último, está el aspecto del salario. Por lo que he visto, en países como Japón un titulado de master puede ganar de entrada unos 1.000 euros más al año que un titulado de grado. De España mejor no hablamos.


¿Por qué Japón?


Cuando hablamos de Japón hablamos de educación universitaria líder. Sólo hace falta echar un vistazo a cualquier ranking de universidades del mundo para comprobarlo, por ejemplo, el Academic Ranking of World Universities (ARWU). Si atendemos a las estadísticas de 2011 por país, la clasificación es la siguiente:

PuestoPaísTop 20Top 100Top 200Top 500
1EEUU175389151
2Reino Unido3101937
3Alemania061439
4Japón05923
5Canadá04822
6Australia04719
7Suiza0467
8Francia03821
...
17Italia00422
18China00335
19Corea del Sur00111
...
22Singapur0012
...
25España00011

Lo cierto es que no entiendo mucho este ranking porque después llevar un año estudiando en Japón me doy cuenta de que la educación universitaria española es cien mil veces mejor, empezando porque las titulaciones tienen el doble de créditos y porque las pruebas examinatorias requieren que el alumno verdaderamente estudie y asimile los conceptos. En cualquier caso, la triste realidad es que a la hora de buscar trabajo puede llegar a ser más importante el prestigio de la universidad que lo que hayamos aprendido. Simplemente espero que tener una titulación por una universidad japonesa me resulte ventajoso a la hora de buscar trabajo en Asia.


¿Qué universidad elegir?



Según los datos, en Japón existen 87 universidades nacionales, 89 universidades públicas y 580 universidades privadas. Por lo general, los japoneses consideran que la educación recibida en una universidad nacional es superior a las de las universidades públicas o privadas, aunque si atendemos a los rankings de universidades japonesas veremos que los primeros puestos están distribuidos entre universidades de los tres tipos.

Lo de los rankings es siempre muy subjetivo y los criterios de evaluación varían entre unos y otros. Os dejo con algunos:
A la hora de elegir universidad en Japón tuve en cuenta estos rankings y al final terminé optando por la Universidad de Tsukuba por dos motivos: el primero de ellos porque tenía un laboratorio de investigación centrado específicamente en mi campo, seguridad de la información; el segundo porque la universidad alcanzaba una buena posición en los rankings: en Japón 7-9 (ARWU), 16 (Truly Strong Universities), 10 (Kawaijuku), 12 (Thomson Reuters) y en toda Asia 23 (QS).

Mi recomendación sería la de mantener el mismo orden de criterios para elegir universidad y no obsesionarse con los rankings sino darle más importancia a la calidad que tenga la universidad en el campo en el que uno desea especializarse.


Coste económico


Vamos con la parte más peliaguda. El coste de la educación en Japón es uno de los más altos del mundo y siendo extranjero yo diría que es complicado financiarse los estudios por cuenta propia sino se dispone de una buena fuente de ahorros o de una beca de ayuda al estudio.

El coste de admisión y matrícula para un curso de master en una universidad nacional, como por ejemplo la Universidad de Tsukuba o la Universidad de Tokio, es el siguiente:

Admisión282.000¥ (2.800€)
Matrícula primer año535.800¥ (5.300€)
Matrícula segundo año535.800¥ (5.300€)

Veamos ahora el coste anual de un curso de master en una universidad privada, como Keio:

Admisión310,000¥ (3.100€)
Matrícula primer año842.200¥ (8.400€) ~ 2.167.600¥ (21.500€), dependiendo de la especialidad
Matrícula segundo año532.100¥ (5.300€) ~ 1.856.000¥ (18.500€), dependiendo de la especialidad

En ambos casos, diría que son unos precios superiores a los que nos encontramos en las universidades públicas y privadas españolas, respectivamente. No obstante, aunque los precios en Japón son altos hay que tener en cuenta que otros aspectos de la economía como el salario medio o el coste del transporte y la sanidad también lo son. La educación pública es accesible para la mayoría de familias japonesas pero también es común que los universitarios realicen algún tipo de trabajo a tiempo parcial (アルバイト, arubaito) con el fin de ayudar a pagar sus estudios. Como en muchos países, los estudiantes japoneses también pueden optar a programas de becas y ayudas del estado para educación universitaria.

Para el caso de estudiantes internacionales, la mayoría de universidades japonesas admiten alumnos que sean capaces de autofinanciarse aunque la lista de requisitos suele ser muy exigente y piden como aval un extracto bancario con cierta cantidad mínima en depósito. Una vez dentro, existe la posibilidad de solicitar becas. Aquí tenéis por ejemplo una lista de becas para estudiantes internacionales en la Universidad de Waseda.

Si uno no es capaz de autofinanciarse los estudios desde el principio, siempre puede recurrir a becas públicas del Gobierno de Japón. Ese es mi caso. La beca Monbukagakusho, por ejemplo, es una beca del Ministerio de Educación de Japón (MEXT) para estudiantes graduados que deseen realizar estudios de master y/o doctorado en universidades japonesas. Se tramita a través de la Embajada de Japón en España y aunque el proceso de selección es muy competitivo —en mi año sólo daban 11 plazas y en años sucesivos el número se redujo a 8— garantiza una dotación mensual de 144,000¥ (1.450€) que da para vivir en Japón (con ciertas limitaciones, no os penséis que da para alquilar un piso en el centro de Tokio) y cubre aparte todos los gastos de admisión y matrícula en la universidad japonesa. En los siguientes enlaces podéis encontrar más información:

Admisión



En Japón, el acceso a la universidad se realiza a través de un examen de caracter nacional, el Sentā Shiken (大学入試センター試験), que tiene lugar a principios de enero. Al igual que la Selectividad en España, los aspirantes a la universidad se examinan de diferentes materias. Posteriormente, cada universidad utiliza la calificación obtenida en este examen y puede imponer adicionalmente sus propias pruebas de acceso. Normalmente, el grado de dificultad es mayor en las universidades nacionales y públicas que en las privadas. Por ello, no resulta extraño que los estudiantes japoneses que optan a ciertas universidades de prestigio se preparen para el examen de acceso durante un año entero, período en el cual son conocidos como estudiantes rōnin. En la Universidad de Tsukuba, por ejemplo, el acceso a ciencias del deporte es extremadamente competitivo, ya que la universidad tiene mucho prestigio en este campo y cuenta con varias medallas de oro olímpicas entre sus antiguos alumnos.

Para los estudios de master, las universidades japonesas suelen requerir igualmente examen de acceso, aunque existe también la vía de llegar por recomendación de un profesor. En este último caso, sólo es necesario pasar una entrevista con un jurado formado por profesores de la facultad. La mayoría de los estudiantes internacionales con becas Monbukagakusho acceden a los estudios de master recomendados por su supervisor académico. Yo tuve mi prueba de admisión en julio del año pasado. En ella revisaron mi expediente académico universitario y confirmaron que durante la carrera de Ingeniería Informática había estudiado ciertas asignaturas indispensables para acceder al master, tales como cálculo, álgebra, estadística, redes, etc., aunque, por supuesto, les importó un pimiento que mi número de créditos fuera equivalente a haber estudiado dos carreras en Japón. Además, me preguntaron por mi proyecto de investigación, que en última instancia presentaría como tesis. En septiembre me comunicaron que había sido admitido en el Master de Risk Engineering.

Aunque más adelante hablaré del aspecto del idioma, comentaré que dependiendo de la especialidad del master durante la entrevista de acceso se exigirá un mayor o menor dominio del japonés.


Plan de estudios


Aunque no puedo asegurar que otros cursos de master sigan el mismo esquema, os hablaré de mi plan de estudios.

El Master en Risk Engineering (リスク工学) que estoy estudiando en la Universidad de Tsukuba consta de dos años y se divide en cuatro especialidades:
  • トータルリスクマネジメント分野 (Total Risk Management), o Gestión del Riesgo
  • サイバーリスク分野 (Cyber Risk), o Riesgos de la Información
  • 都市リスク分野 (Urban Risk), o Riesgos Urbanos
  • 環境・エネルギーリスク分野 (Environmental and Energy Risk), o Riesgos del Medio Ambiente y la Energía
Necesito cursar 30 créditos para completar el master, repartidos en asignaturas obligatorias y opcionales de la siguiente manera. En primer lugar, 15 créditos de asignaturas obligatorias durante el primer y segundo año. De todas, Research in Risk Engineering es la que tiene mayor peso, ya que corresponde al proyecto de investigación que al final del master culminará con la publicación de la tesis.

AñoAsignaturas obligatoriasCréditos
リスク工学前期特別演習Ⅰ (Seminar in Risk Engineering I)1
リスク工学前期特別研究Ⅰ (Research in Risk Engineering I)4
リスク工学グループ演習 (Group Work in Risk Engineering)2
リスク工学概論 (Introduction to Risk Engineering)1
リスク工学基礎 (Fundamentals of Risk Engineering)1
リスク工学前期特別演習Ⅱ (Seminar in Risk Engineering II)2
リスク工学前期特別研究Ⅱ (Research in Risk Engineering II)4
15

En segundo lugar, 15 créditos de asignaturas opcionales, 7 de ellos de mi especialidad (Cyber Risk) y 8 a elegir entre cualquiera de las otras especialidades.

EspecialidadAsignaturas optativasCréditos
Total Risk Managementソフトコンピューティング基礎論Ⅰ Introduction to Soft Computing I)2
ソフトコンピューティング基礎論Ⅱ (Introduction to Soft Computing II)2
リスク認知論 (Cognitive Risk Analysis)2
Cyber Riskソ認証処理特論 (Advanced Course in Authentication Systems)2
ネットワークセキュリティ特論Ⅰ (Advanced Course in Network Security I)2
ネットワークセキュリティ特論Ⅱ (Advanced Course in Network Security Ⅱ)2
情報セキュリティ特論 (Advanced Course on Information Security)1
Urban Risk都市構造システム論 (Urban Structural Systems)2
15

Durante este primer año de master espero obtener 9 créditos de asignaturas obligatorias y 15 créditos de asignaturas opcionales. De esta forma, durante el segundo año sólo tendré que cursar los 6 créditos restantes correspondientes al proyecto de investigación que termina con la presentación de la tesis.


Metodología



Comentaba antes que no llego a entender por qué las universidades japonesas están mejor valoradas que las universidades españolas cuando la educación universitaria en España me parece de mucha mayor calidad.

Comparemos primero el número de créditos. Como habéis podido observar, mi master en Japón son 30 créditos. En Japón, un crédito equivale a 15 horas de clases o 30 horas de prácticas. En España, un master tiene una duración mínima de 60 créditos (ECTS), siendo un crédito equivalente a 25 y 30 horas de aprendizaje. Así pues, el doble de créditos.

Las clases se llevan más o menos de la misma manera que en España. El profesor explica la teoría basándose en diapositivas y se extiende en sus comentarios, los alumnos deben tomar algunos apuntes. Dependiendo del contenido de la materia, el profesor puede realizar algún ejercicio en la pizarra. Al final de la clase manda deberes (lo que llaman un レポート, report). Lo curioso con los deberes es que no hay que entregarlos a la clase siguiente, sino horas después de que la clase ha terminado. Eso exige que uno preste atención mientras esté en clase, aunque algunos estudiantes japoneses a menudo se pasan la lección durmiendo sin que el profesor les llame la atención.

Por último, al término del trimestre algunas asignaturas tienen examen y otras simplemente una entrega final con ejercicios o casos de estudio. En mi experiencia, las asignaturas que han requerido examen final siempre han dejado llevar apuntes, ordenador, incluso con acceso a internet. Obviamente, es imposible aprobar si el alumno llega al examen con la pila de apuntes del compañero sin habérselos leído, pero suelen ser fáciles si has preparado tus propios apuntes y has ido entregando los deberes. En cualquier caso, ¡nada que ver con las chapadas que me metía para la mayoría de asignaturas de la carrera de Informática en España! Como anécdota, una vez comenté a unos estudiantes japoneses que durante la carrera había aprobado asignaturas difíciles en cuarta convocatoria y se llevaron las manos a la cabeza, cuando en España estas cosas le pasan a cualquiera que estudie una ingeniería.

Por si fuera poco, en las universidad japonesas si suspendes una asignatura no consta en tu registro académico. Únicamente cuentan las asignaturas que has aprobado, sin mencionar el número de convocatoria. En fin, sin comentarios.

En mi opinión, la educación universitaria japonesa está muy sobrevalorada, mientras que la educación universitaria española está infravalorada. Comparando los dos países, es obvio que Japón está tecnológicamente más avanzado que España. Sin embargo, el problema de España no está en la formación universitaria, sino en la inversión que el gobierno destina a ciencia y tecnología, que es mil veces menor que Japón. España tiene potencial suficiente para ser líder mundial en investigación y desarrollo a la par que Japón, pero como somos un país de pandereta, así nos va.


Idioma


Como cabe esperar, en las universidades japonesas la regla general es que las titulaciones se impartan en japonés.

El gobierno de Japón, no obstante, lanzó en 2009 un programa de internacionalización denominado "Global 30" y eligió 13 universidades de élite para ofrecer programas de grado, master y doctorado en inglés. Las 13 universidades son: Universidad de Tohoku, Universidad de Tsukuba, Universidad de Tokio, Universidad de Nagoya, Universidad de Kioto, Universidad de Osaka, Universidad de Kyushu, Universidad de Keio, Universidad Sofía de Tokio, Universidad de Meiji, Universidad de Waseda, Universidad de Doshisha y Universidad de Ritsumeikan. Si queréis estudiar en Japón tened bien en cuenta estas universidades, ya que hay una alta probabilidad de que en ellas podáis cursar estudios en inglés.



Según el Ministerio de Educación de Japón (MEXT), las universidades escogidas desempeñan un papel importante en el proceso de internacionalización de la educación japonesa, aumentando el número de estudiantes extranjeros en Japón y de estudiantes japoneses en el extranjero. Con este fin, las universidades reciben una asistencia de 200 a 400 millones de yenes por año durante los primeros 5 años. Gracias a esta ayuda cada universidad debe esforzarse en atraer entre 3.000 y 8.000 estudiantes internacionales.

Dentro de los planes de acción del programa "Global 30" las universidades japonesas deben seguir varios pasos con el propósito de crear un entorno educativo y de investigación que resulte atractivo para los estudiantes internacionales. En un mundo cada vez más competitivo, el objetivo de Japón es seguir siendo líder en educación universitaria en Asia y no perder cuota respecto a Corea del Sur, Hong Kong y Singapur, que consiguen atraer todos los años a miles de estudiantes extranjeros.

(1) Expandir el número de cursos en inglés para los distintos grados y postgrados, tradicionalmente impartidos por completo en idioma japonés.

(2) Mejora de las condiciones de acogida para los estudiantes internacionales. Apoyo en asuntos académicos, así como burocráticos dentro y fuera de la universidad (procedimientos de inmigración, residencia, cobertura sanitaria, etc).

(3) Promocionar el aprendizaje de la lengua y la cultura japonesas entre los alumnos internacionales.

(4) Promover una cooperación estratégica internacional. Establecer oficinas de universidades japonesas en el extranjero para realizar las pruebas de admisión y también aumentar el número de estudiantes japoneses en otros países a través de programas bilaterales.

Todos estos pasos tienen más o menos cierto sentido, pero permitidme hacer una puntualización sobre la forma de expandir el número de cursos en inglés. Por todos es bien sabido que el manejo del inglés entre los estudiantes japoneses es bastante limitado, tanto que en cualquiera de las universidades mencionadas sería un drama impartir una asignatura completamente en inglés. Así pues, cuando se habla de dar soporte en inglés, se refiere a que parte del curso se imparte en inglés y parte en japonés.

Basándome en mi experiencia, lo habitual es que las diapositivas y el material impreso que se sigue en clase sea en inglés mientras el profesor habla en japonés. Sin embargo, también me he encontrado alguna asignatura en la que el profesor prefería repartir material en japonés y hablar en inglés. Esto me obligaba a tomar apuntes todo el rato, así que prefiero el primer método.

Como he adelantado antes, la cuestión del idioma cobra mayor o menor importancia dependiendo de lo que uno quiera estudiar. Por lo general, estudios de relaciones internacionales, MBA, matemáticas, física, ingeniería y arquitectura tienen más posibilidades de formar parte del programa "Global 30". No requieren un dominio del japonés, pues la base de conocimientos es más o menos universal, sin embargo exigen un buen dominio del inglés, por encima de 600 puntos en el examen TOEIC. En cambio, para estudios de medicina, química, biología, historia, literatura, sociología, económicas y derecho no sólo se requiere un buen dominio del japonés sino también de la base de conocimiento específica de Japón: términos de medicina y anatomía, nomenclatura química oriental, estudios de filología y caligrafía, contabilidad o legislación japonesa, según corresponda. Para que os hagáis una idea, la Universidad de Tokio proporciona la siguiente lista de facultades que requieren un nivel de japonés equivalente al JLPT 2 o JLPT 1.


Proyecto de investigación y tesis



Uno de los requisitos indispensables para obtener el título de master en Japón es presentar una tesis (論文, ronbun). La tesis es un estudio escrito sobre una investigación de carácter original e innovadora. Es como un proyecto de fin de carrera. Dependiendo de la titulación, en las universidades japonesas pueden requerir que el contenido de la tesis haya sido publicado en algún congreso con peer review o en alguna publicación académica de cierto prestigio (journal). Os parecerá una tontería, pero esta norma ayuda a que Japón siga a la cabeza en publicaciones académicas y científicas.

Por lo general, obtener una publicación académica es uno de los escollos más difíciles de superar durante el master y por el cual los estudiantes suelen quitarse de encima la mayoría de créditos durante el primer año para dedicar el segundo a centrarse en la investigación y obtener resultados lo suficientemente innovadores como para escribir un artículo y que este sea aceptado.

En mi caso fui afortunado y pude conseguir una publicación académica nada más empezar el master en mayo de 2011.

El formato de la tesis puede variar en cada universidad o incluso en cada departamento. Los plazos para la entrega de la tesis de Master en Japón suelen ser los siguientes:

- Diciembre, entrega del borrador a tu supervisor académico para correción.
- Enero, entrega de la tesis al departamento para su evaluación.
- Febrero, presentación o defensa de la tesis frente a un tribunal de profesores.
- Marzo, graduación y entrega del diploma.

Espero que toda esta información os sirva de orientación a los que estéis pensando estudiar en Japón.