domingo, 18 de octubre de 2009

Llegada a la Bahía de Ha Long

Me despierto sobresaltado. Otro bache en la carretera. Vaya, me he quedado traspuesto por enémisa vez. Siento el calor y la humedad en el minibus, todo es silencio y el resto de turistas duermen. Me pregunto cuánto llevamos de viaje. Miro el reloj, han pasado 4 horas desde que salimos de Hanoi. Está siendo un infierno de viaje, pienso. Echo un vistazo por la ventana, ¿qué es eso que se ve? Parece que por fin llegamos a la Bahía de Ha Long. Diviso las curiosas formaciones rocosas en el horizonte, todavía sobre campos de arroz.



Llegamos al puerto de Ha Long City. El guía nos pide los pasaportes para el registro de huéspedes en la comisaría. Al rato regresa con los billetes y nos pide que le acompañemos. Miro a mi alrededor. El muelle de Bai Chay es un caos, demasiado ruido, un fuerte olor a gasóleo, turistas que van y vienen y un montón de barcos apelotonados a la espera de zarpar.



Tras haber perdido al guía de vista entre la multitud me lo encuentro frente a un barco. Nos estaba esperando. Es nuestro barco. Está hecho de madera y parece antiguo, pero es igual que el resto. Sólo es el aspecto tradicional que imponen a todos los barcos de turistas en Ha Long, le da un toque más auténtico.



Subimos a bordo y entramos en la cabina, nos sentamos a descansar. Estoy impaciente, deseo que el barco salga pronto del muelle. Después de hacer recuento de pasajeros, el guía hace una señal al capitán; zarpamos. El barco, encajado entre otras naves, comienza a moverse de un lado al otro y se procura un hueco por el que salir.

Abandonamos el muelle de Bai Chay y Ha Long City cada vez se va haciendo más pequeña. Por delante no se ve nada, navegamos hacia la calima. De repente poco a poco empiezan a surgir unas siluetas en la bruma. Nos estamos acercando.




El barco gana velocidad. Las siluetas cogen forma y ya se aprecian las primeras islas de piedra caliza (karsts) salpicando el mar. Comienza el espectáculo. Estoy emocionado. Sólo por contemplar lo que viene a continuación ha merecido la pena el viaje hasta Vietnam.

8 comentarios :

Javier I. Sampedro dijo...

Que malo eres poniéndo los dientes largos, jeje. La verdad que es una maravilla de sitio y eso que aún no lo visité, en cambio tu has tenido la suerte de estar un par de ocasiones ya y seguro que no es la última :)

Alberto dijo...

Me gusta hacer promoción, jeje. Seguro que este post ha acrecentado tus expectativas. Pronto tendrás ocasión de verlo con tus propios ojos y vivir tu propia experiencia en Ha Long.

No será la última vez que visite esta maravilla, lo tengo claro.

El Capitán dijo...

Fantástico Alberto, tiene que caer, tiene que caer, un día de estos tocará Vietnam, aunque muera por el calor, pero hay que ver Ha Long :D

Alberto dijo...

Capitán, lo vas a disfrutar tanto o más que tu visita a Yangshuo. ;) Después de Japón y China, Vietnam puede ser uno de tus próximos candidatos a tener en cuenta para volver de aventura a Asia.

El Capitán dijo...

Alberto, en realidad este año teníamos pensado ir a Vietnam, pero se apuntaron unos amigos y entre que el precio era mayor para ir a Vietnam, y que ellos nunca habían estado en China, pues la cosa acabó por ahí. Pero bueno, que caerà tarde o temprano (aunque puede que vuelva a Japón antes xD).

Alberto dijo...

Ya sabía yo que ganas tenías, otra vez será entonces. Sea cuando sea, no te decepcionará. Espero que con el tiempo sea más barato viajar y más accesible.

Twentydur dijo...

Me has emocionao Alberto. ¡Me encanta el estilo de redacción y las imágenes de la entrada! ¡¡¡Quiero más así!!!

Alberto dijo...

¡Gracias! Me alegra que te haya gustado, seguro que por un momento te has puesto en la piel y has recordado el día que llegaste a Ha Long Bay.

Tomo nota para futuros posts. ;)