miércoles, 4 de noviembre de 2009

Encuentro con Javier Reverte y bloggers viajeros

Esta semana he asistido a un encuentro en Madrid en HotelKafka con el escritor Javier Reverte y otros bloggers viajeros como parte del ciclo Blog Experience organizado Addoor, una innovadora empresa de publicidad online.


El evento comenzaba con un coloquio a cargo de Javier Reverte sobre escritura de viajes. Javier Reverte es uno de los autores de literatura de viajes más conocidos del panorama nacional. Ha cosechado un gran éxito de ventas con sus libros Vagabundo en África y La aventura de viajar y se define como un escritor viajero, frente a un viajero escritor; viaja exclusivamente con el objetivo de escribir.

(Foto cortesía de Edu&Eri Viajes)

Durante la charla Javier Reverte dio algunos apuntes sobre lo que para él significa viajar tras la experiencia acumulada a lo largo de los muchos años que lleva viajando y escribiendo. Escucharle resultaba bastante inspirador y no dudé en tomar algunas notas sobre lo que iba diciendo:
  • Viajar es huir de la monotonía, escapar de la rutina. Si uno permanece en el mismo lugar haciendo lo mismo los años vuelan como si fueran meses. En cambio, cuando uno está en constante movimiento el tiempo se detiene y los días son más largos.
  • Viajar es perseguir un sueño, del que podemos ser conscientes o no. Se puede iniciar un viaje por una historia que nos ha emocionado: una película, un libro, una fotografía, una canción, ...
  • Para escribir es indispensable viajar sólo. Es la única forma de abrirte completamente a vivir cualquier experiencia y a conocer personas.
  • Hoy en día los documentales de la TV enseñan cualquier rincón del mundo, pero necesitamos viajar allí para contrastar la realidad con nuestros sentidos. No basta con ver un lugar, tenemos que tocarlo y sentirlo.
  • Cambiar de rumbo es la salsa de un viaje, salirse del itinerario previsto por algo que has leído en el último momento, algo que te han contado, algo que te ha llamado la atención. Hay que estar abierto a esos cambios de rumbo porque pueden llegar a convertirse en la mejor parte de un viaje.
Tras el coloquio tuve ocasión de conocer a algunos de los bloggers que habían sido invitados al encuentro, gente de todo tipo: expatriados que escriben sobre el día a día en el país que viven, valientes que un día decidieron dejarlo todo para dar la vuelta al mundo en solitario y también inquietos que viven en alguna ciudad de España de lunes a viernes pero se escapan cada fin de semana. Fuera cual fuera la historia de cada uno, todos hablábamos el mismo idioma: el de los viajes.

(Foto cortesía de Salvador Aznar)

Fue un placer conocer la historia de cada uno y escuchar a Míriam, una expatriada en Rumanía, pionera en
escribir un blog sobre ese país y que no dudó en prestar ayuda a las empresas españolas que querían establecerse allí; a Aines, de Aines en Ruta, que lleva más de un año dando la vuelta al mundo; a Esther, viajera incansable más conocida como Miss Viajes, que no ha dejado de viajar después de ser madre; a Manu, que ha viajado varias veces alrededor del mundo con una mochila y consiguió llegar hasta el fin del mundo, la isla de Fulaga en Fiji, donde no había llegado antes un caucásico; a Sele contar su experiencia en el Transiberiano; a Edu y Eri, que llevan años viajando por toda España; y al resto de bloggers viajeros que asistieron al evento, como A salto de Mata, Cumplir un sueño, Diario de un fotógrafo de Viajes, Mª Eugenia intentando recorrer el mundo, Sergi Bellver, el veterano Vagamundos y Viaje al atardecer.

Fue un encuentro muy interesante del que saqué bastantes conclusiones y buenas ideas para futuros viajes. Quiero agradecer a Juan Soto de Addoor la invitación al evento, que estuvo muy bien organizado, y a HotelKafka por su amable acogida a los asistentes. Ha sido una experiencia muy satisfactoria y espero volver a participar en otros encuentros sobre viajes próximamente.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Los mercados en Vietnam

Los mercados (en vietnamita, Chợ) juegan un papel importante en la economía de Vietnam, son los lugares donde se concentra por excelencia la compra-venta de mercancías en áreas pobladas.

En las grandes ciudades como Hanoi, Ho Chi Minh City (Saigón) o Hué, los mercados ocupan edificios cubiertos de varias plantas y suelen estar masificados. Hasta el siglo pasado eran los grandes almacenes donde comerciantes y consumidores podían adquirir casi cualquier artículo al mejor precio. Con la apertura económica del país, en los últimos años han empezado a florecer las cadenas internacionales de supermercados como Big C y grandes centros comerciales como Parkson, que han desplazado los hábitos de consumo de determinados segmentos de la sociedad, en especial las clases más ricas, adaptándolos a un estilo más occidental.

Este hecho unido a la creciente afluencia de turistas en las ciudades ha provocado que lugares emblemáticos como el mercado de Đồng Xuân en Hanoi o los mercados de Bến Thành o de Bình Tây en Ho Chi Minh City (Saigón) ejerzan hoy en día un papel más simbólico y turístico que de canal de distribución comercial, ya que aparte los precios se han inflado con el paso de los años y ha dejado de ser tan barato comprar ahí.







Teóricamente, en un mercado es posible encontrar de todo. Suele estar dividido en pisos y secciones en las que multitud de puestos ofrecen el mismo tipo de producto generalmente al mismo precio, aunque regatear es condición indispensable antes de comprar algo. Llama sin duda la atención el minúsculo tamaño de los puestos frente a la ingente cantidad de mercancías, apiladas unas sobre otras, dejando libre únicamente un espacio donde el comerciante pasa la mayor parte del día, si es que no vive ahí de forma permanente.

Para un occidental, recorrer ese laberinto de pasillos repletos de artículos hasta donde alcanza la vista puede llegar a ser muy claustrofóbico y conviene mantenerse orientado en todo momento para no llegar a sufrir agobio.





¿Alguien dijo sombrero?



Una de las secciones más importantes del mercado es la de productos alimenticios, que a pesar de estar separada físicamente de otras secciones dedicadas a telas y ropa de confección, en ocasiones está pobremente acondicionada y no evita que los olores se propaguen por todo el mercado, algo que resulta bastante desagradable porque llegan olores a pescado o a frutas hediondas mientras paseas junto a puestos de ropa.

Por supuesto, las condiciones de salubridad y conservación de alimentos perecederos como carnes y pescados están en la misma línea que otros países de Asia y no cumplen los mínimos estándares de calidad a los que estamos acostumbrados.



A pesar de los inconvenientes, para un occidental es toda una experiencia visitar un mercado vietnamita porque la curiosidad le lleva a encontrar alimentos extraños que no había visto nunca antes: como frutas exóticas, especias raras, etc. Para los propios vietnamitas también es una obligación visitar los mercados cuando viajan a otras ciudades porque allí pueden encontrar productos originarios específicamente de esa zona del país. Thoai se llevó unos cuantos tarros de salsa de gambas que sólo elaboran en Hué, por ejemplo.



Al contrario que en las grandes ciudades, en los pueblos y núcleos rurales los mercados suelen estar situados al aire libre y todavía se mantienen como el principal canal de distribución de productos alimenticios. El mercado de Hoi An es un buen ejemplo.













Otra forma curiosa de mercado son los mercados flotantes (en vietnamita, Chợ Nổi), típicos de zonas fluviales como el Delta del Mekong. En este tipo de mercados, como el mercado de Cái Răng cerca de Can Tho, la mercancía se intercambia de barco a barco y el principal beneficio que se obtiene es la exención de impuestos al no realizarse la transacción comercial en tierra firme. En ambientes tan rurales es común el trueque de alimentos entre familias de comerciantes que viven en el río, aunque también se acepta dinero de los compradores que se acercan desde la orilla.



El funcionamiento del mercado exige que de cada barco se cuelgue un palo en el que se exponen los artículos a la venta. Los compradores se acercan a adquirir lo que buscan.





Es curioso esto de los mercados en Vietnam, no se puede venir de visita sin conocerlos antes.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Cenando en la playa de Cua Dai

Hace poco os hablaba de la experiencia de comer en las calles de Hanoi, con sus especialidades de carne a la brasa. Esta vez os voy a hablar de Hoi An y sus especialidades de marisco. Coincidiendo con la visita de mis amigos a Vietnam y también de Javi de Hong Kong descubrimos a nuestro paso por Hoi An un restaurante nocturno en la playa de Cửa Đại. En mi segundo viaje, no desaproveché la ocasión para ir con Thoai.



A la ténue luz de unos farolillos nos sentamos en unas esterillas sobre la arena; improvisados restaurantes familiares que ofrecen pescado y marisco a precios de risa.



Empezamos pidiendo algo de sepia a la plancha y un plato repleto de cangrejos hervidos, habría 6 ó 7. Me los comía a bocados, uno tras otro, parecía que nunca se acababan. Se podían abrir con los dientes, ya que el caparazón estaba blando. De hecho, en Vietnam es costumbre ingerir la cáscara de debajo de los cangrejos así como la cáscara de las gambas.



Después de los cangrejos nos quedamos con algo de hambre, así que también pedimos almejas al Lemon Grass. Deliciosas.



La cena nos salió por menos de 8 euros, cervezas Tiger incluidas. Fue una velada para recordar, cena tranquila a la luz de los farolillos con el sonido del mar de fondo y la luz de los barcos pesqueros centelleando el horizonte, una escena bastante romántica. ¿Qué más se puede pedir?



Descubrimos este restaurante por casualidad, no viene indicado en las guías, y desde aquí os lo recomiendo. Sin duda hará las delicias de aquellos que se acerquen a pasear de noche por la playa de Cửa Đại en Hoi An. Está situado a la altura del Hoi An Beach Resort.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Hué - Tumba de Minh Mang

Hué fue la antigua capital de Vietnam durante el reinado de la Dinastía Nguyen entre los años 1802 y 1945.

En vida, los reyes de la Dinastía Nguyen gobernaban desde el Palacio Imperial situado en la Ciudadela de Hué. Al mismo tiempo, cada emperador ordenó construir a las afueras de Hué un lugar de retiro con suntuosos palacios, pabellones, patios, estanques y jardines. Más tarde, tras su muerte, estos recintos pasarían a ser Mausoleos o Tumbas Reales.

Las tumbas, construidas entre 1814 y 1931, se dispusieron al Sur de la ciudadela de Hué, a orillas del Río del Perfume, de acuerdo con el ancestral arte oriental del phong thuy (viento y agua), conocido también como feng shui. Los geománticos de los emperadores se esforzaron en situar los edificios reales en lugares rodeados de montañas donde el viento fluyera de forma saludable. Así mismo, aunque cada emperador diseñaba los palacios y jardines con mayor o menor fusión de estilos orientales y occidentales, los recintos intentaban ceñirse al mismo modelo, con los siguientes elementos: puerta de entrada, patio de Honor, pabellón de la Estela, templo y camposanto, alineados a lo largo de un eje conocido como el Camino del Espíritu.


Tumba de Minh Mang

Minh Mang fue el segundo emperador de la dinastía Nguyen, hijo menor de Gia Long, el fundador de dicha dinastía. Reinó entre 1820 y 1840 y fue conocido por su firme política de aislacionismo de occidente y conservación de las doctrinas confucionistas. Rechazó innumerables acuerdos de comercio con representantes de países europeos, con los que rehuía reunirse e incluso negaba el desembarco en su territorio, e instauró una violenta persecución contra los misioneros cristianos en Vietnam, a los que ordenó expulsar. La represión cristiana que llevó a cabo generó un gran descontento entre las potencias europeas y terminó por dar a Francia una excusa para intervenir en Vietnam e iniciar un movimiento de ocupación y colonización que duraría 100 años.

La tumba de Minh Mang, construida entre 1841 y 1843, quizás sea la más majestuosa de las tumbas reales y la que se mantiene más fiel al modelo original de elementos alineados a lo largo del eje del Camino del Espíritu.



Para acceder a la tumba se contruyeron tres puertas: Dai Hong Mon (Gran Puerta Roja, centro), Huu Hong Mon (Puerta Roja de la Derecha) y Ta Hong Mon (Puerta Roja de la Izquierda), aunque esta última ha sido siempre la puerta de acceso habitual al recinto.



Tras las puertas se encuentra el patio de Honor, que contiene estatuas a tamaño real de mandarines, elefantes y caballos en representación del séquito real y que acompañan al emperador y lo protegen en su otra vida.



Frente al patio de Honor se alza el pabellón Dinh Vuong, que guarda la Estela. La Estela lleva grabado un ensayo de 2500 caracteres que el emperador Thieu Tri dedicó a la memoria de su padre, Ming Mang, y en el que también se describe el proceso de construcción de la tumba. Se sostiene sobre un altar en el que antaño se sacrificaban búfalos, caballos y cerdos.



Detrás del pabellón de la estela se encuentra el templo Sung An (Templo de la Gracia Infinita), dedicado a Minh Mang y su emperatriz, donde tenían lugar los ritos y ceremonias de oración.





Siguiendo con el eje, tras pasar el templo hay tres puentes de piedra que cruzan el Lago Trung Minh (Lago de la Impecable Limpidez). El puente central, construido en marmol, estaba reservado para uso exclusivo del emperador. Los puentes conducen hasta el pabellón Minh Lau (Pabellón de la Luz), que se alza sobre tres terrazas superpuestas representando los tres poderes: el cielo, la tierra y el agua. Este pabellón está dedicado a honrar el talento y la contribución del emperador y simboliza el último paso antes de llegar al lugar de descanso eterno.



A la misma altura a la izquierda se sitúa el pabellón del Aire Fresco y a la derecha el pabellón de Pesca.



La necrópolis se encuentra al final del Camino del Espíritu, separado por el lago Tan Nguyet (Lago de la Luna Nueva) con forma de media luna.



El lago se atraviesa por un puente de piedra que permite alcanzar el sepulcro, que está situado bajo un promontorio de tierra rodeado por un muro circular. Los restos del emperador yacen en un palacio enterrado para siempre bajo el promontorio.



La puerta del sepulcro, hecha de bronce, permanece cerrada al público y en el pasado sólo era abierta una vez al año para conmemorar el aniversario de defunción del emperador.



La tumba de Minh Mang se encuentra a 12 km de Hué, en la orilla occidental del río del Perfume y cerca del pueblo de An Bang.

domingo, 18 de octubre de 2009

Llegada a la Bahía de Ha Long

Me despierto sobresaltado. Otro bache en la carretera. Vaya, me he quedado traspuesto por enémisa vez. Siento el calor y la humedad en el minibus, todo es silencio y el resto de turistas duermen. Me pregunto cuánto llevamos de viaje. Miro el reloj, han pasado 4 horas desde que salimos de Hanoi. Está siendo un infierno de viaje, pienso. Echo un vistazo por la ventana, ¿qué es eso que se ve? Parece que por fin llegamos a la Bahía de Ha Long. Diviso las curiosas formaciones rocosas en el horizonte, todavía sobre campos de arroz.



Llegamos al puerto de Ha Long City. El guía nos pide los pasaportes para el registro de huéspedes en la comisaría. Al rato regresa con los billetes y nos pide que le acompañemos. Miro a mi alrededor. El muelle de Bai Chay es un caos, demasiado ruido, un fuerte olor a gasóleo, turistas que van y vienen y un montón de barcos apelotonados a la espera de zarpar.



Tras haber perdido al guía de vista entre la multitud me lo encuentro frente a un barco. Nos estaba esperando. Es nuestro barco. Está hecho de madera y parece antiguo, pero es igual que el resto. Sólo es el aspecto tradicional que imponen a todos los barcos de turistas en Ha Long, le da un toque más auténtico.



Subimos a bordo y entramos en la cabina, nos sentamos a descansar. Estoy impaciente, deseo que el barco salga pronto del muelle. Después de hacer recuento de pasajeros, el guía hace una señal al capitán; zarpamos. El barco, encajado entre otras naves, comienza a moverse de un lado al otro y se procura un hueco por el que salir.

Abandonamos el muelle de Bai Chay y Ha Long City cada vez se va haciendo más pequeña. Por delante no se ve nada, navegamos hacia la calima. De repente poco a poco empiezan a surgir unas siluetas en la bruma. Nos estamos acercando.




El barco gana velocidad. Las siluetas cogen forma y ya se aprecian las primeras islas de piedra caliza (karsts) salpicando el mar. Comienza el espectáculo. Estoy emocionado. Sólo por contemplar lo que viene a continuación ha merecido la pena el viaje hasta Vietnam.

sábado, 10 de octubre de 2009

La playa de Cua Dai

Vietnam central contiene algunas de las mejores playas del país. La playa de Cửa Đại en Hoi An es una de las más conocidas.



Está situada a 4 km del centro de Hoi An, en una península de 3 km de extensión y 300 m de ancho.



Desde la playa se divisa el cabo de Da Nang, Sơn Trà, con la Núi Khỉ o Montaña del Mono.



También se alcanzan a ver las islas Cham (Cù lao Chàm), un grupo de pequeñas islas situadas frente a Hoi An.



La arena es fina y las aguas azules y tranquilas, perfectas para nadar y practicar deportes acuáticos. La playa de Cửa Đại forma parte de una gigantesca playa que se extiende 30 km hasta Da Nang. En el futuro en esta playa estarán situados los mejores resorts de Vietnam, algunos ya se encuentran construidos y suponen una alternativa frente al alojamiento en el centro de Hoi An.



La playa suele ser frecuentada únicamente los fines de semana. A diario, se encuentra totalmente vacía, toda para ti.



Es posible que Vietnam no sea el país del Sudeste Asiático más recomendable para ir a la playa pero algunas de sus playas, como las de Hoi An, Nha Trang o Phu Quoc, contribuyen enormemente a la diversidad turística del país. Así, la suma de la oferta cultural de Hué y Hoi An con el descanso que ofrece la playa de Cửa Đại supone una combinación perfecta para la visita al centro de Vietnam.

martes, 6 de octubre de 2009

De Hue A Hoi An

Hue y Hoi An son sin duda alguna las ciudades más atractivas de Vietnam Central. Se trata de dos enclaves de extraordinario valor histórico, ambas declaradas Patrimonio Mundial.

Hue fue la antigua capital imperial de Vietnam, desde 1802 hasta 1945. Conserva la antigua Ciudad Imperial donde residían los emperadores Nguyen así como las majestuosas tumbas reales donde descansan eternamente. Hoi An es uno de los puertos comerciales más antiguos de Asia y vivió su época dorada en el s. XVII con la llegada de los primeros comerciantes europeos. Su arquitectura de casas tan singular le ha otorgado la fama de ser considerado el pueblo más bonito de Vietnam.

Hue y Hoi An, Hoi An y Hue, no importa el recorrido que siga el viajero por Vietnam, una ciudad viene siempre después de la otra. Y es que sólo las separan 150 km.



La forma de transporte más común entre Hue y Hoi An es por carretera, en autobús, el trayecto dura 4 horas atravesando la cordillera Trường Sơn.

Esta cordillera tiene una destacada relevancia histórica en un país tan poco accidentado en su geografía como es Vietnam. En el pasado, marcaba la frontera histórica de los antiguos reinos Champa y Dai Viet antes de que el territorio de Vietnam se extendiera tras la Marcha del Sur en 1471. También marca la frontera meteorológica entre los dos tipos de clima monzónico de Vietnam: a un lado el clima con inviernos fríos y húmedos del norte y por el otro el clima con inviernos cálidos y secos del sur.



El principal paso de la cordillera Trường Sơn es el puerto de Hải Vân, situado a 496 m sobre el nivel del mar. Su historia se remonta a la legendaria ruta de los Mandarines en s. XV, de la que formaba parte y que fue construida por la necesidad de abrir un camino entre las montañas para que los eruditos pudieran llegar a la capital y presentarse a sus exámenes para mandarín.

El nombre de Hải Vân (Nube Océano) se debe a la formación incesante de vapores de niebla por la humedad del mar, lo que dificulta en mayor grado la visibilidad y hasta hace poco convertía a este tramo en el mayor cuello de botella de la Nacional 1 que recorre Vietnam de norte a sur. Hace unos años terminó la construcción del túnel de Hải Vân, el más largo de todo el Sudeste Asiático con 6.28 km de longitud, y se consiguió reducir en 1 hora el recorrido entre Hue y Da Nang.



Las vistas panorámicas en esta zona son espectaculares, tanto si se contempla la costa desde la montaña como si se divisan las cumbres nubladas desde abajo. Merece la pena echar la vista por la ventana cuando el autobús sube por el puerto y también dar una vuelta por los alrededores cuando se detiene a mitad de trayecto para un descanso.



El paisaje montañoso no es uno de los escenarios más característicos de Vietnam, siendo Sapa y Da Lat los únicos referentes típicos. Yo añadiría a la lista el puerto de Hải Vân, que ofrece unas vistas impresionantes a la Costa de Vietnam Central y es además un lugar de tránsito necesario entre Hue y Hoi An.