viernes, 25 de enero de 2008

Xe Ôm - You motorbike, sir?

Xe Ôm es el medio de transporte público más popular de Saigón.

Literalmente Xe (vehículo) Ôm (abrazo), un Xe Ôm es un tipo con una moto que se ofrece para llevar a una persona en la parte de atrás (de paquete) a cualquier parte de la ciudad por un módico precio. Lo de "abrazarse" al conductor es opcional, pero por seguridad es recomendable agarrarse a algún sitio de la moto durante el trayecto.

Para ser Xe Ôm sólo hace falta tener dos cosas: una moto y tiempo libre o pocas ganas de trabajar. Les puedes encontrar en las esquinas de las calles, sentados en su moto, haciendo vida sobre ella, esperando ver a los clientes caer. Esperando que alguien como tú cruce su mirada con ellos y te suelten la maldita pregunta: You motorbike, sir?. Si están lejos te hacen el gesto de acelerar con la mano. Son amables pero a veces resultan un poco cansinos. Si quieres pasar de ellos, lo mejor es apartar la mirada y decir không (no) mientras haces el giro de mano (gesto de negación vietnamita). Si ven que no estás interesado en ir a un sitio algunos te empiezan a ofrecer otro tipo de cosas, el caso es dar el coñazo: You want marihuana? (No, thanks.) massage? (NOOO) girls? (NOOOOOO!!!) boys? (QUE NOOOOOOOOO, COJONES!)




Típico Xe Ôm en la esquina de una calle, todo pachorro en su moto esperando captar algún cliente. Si no hay clientes, tan a gusto que sigue.

Son el transporte más rápido en hora punta con diferencia, lo mejor para llegar al aeropuerto con tiempo. Los taxis son cómodos pero también más caros y en pleno atasco van despacio. Si vas con el tiempo pegado al culo, el Xe Ôm es tu amigo. Si es necesario, adelantará temerariamente a otras motos y taxis, circulará en dirección contraria, atajará por aceras y callejuelas, se saltará semáforos en rojo y hará pirulas varias; su propina depende de ello. El viaje será ajetreado, mejor agarrarse (Ôm) a algo.

El precio del Xe Ôm debe negociarse antes de montar, para evitar sorpresas al llegar al destino. Nunca querrás tener un problema con un Xe Ôm, créeme. Si te ven con pinta de turista pardillo, intentarán sacarte el doble o triple. En cuanto empiezas a negociar el precio en vietnamita la cosa baja hasta el medio euro por un trayecto corto o euro - euro y poco si vas lejos. Si se porta y te lleva rápido le puedes dar un poco más de propina. Otras veces, el Xe Ôm acepta llevarte sin tener ni puta idea de donde queda la calle a la que quieres ir y cuando se ve perdido empieza a preguntar a la gente. Si conoces el camino, eso desespera porque le tienes que ir indicando por donde ir. Ya no hay propina.

Algunos extranjeros que no tienen moto, o no se atreven a llevar una en esta ciudad de locos, tienen un acuerdo con un Xe Ôm para que les recoja todos los días a la misma hora y les lleve al trabajo por un precio fijo. Si algún día les dejan colgados y no aparecen a la hora, tranquilidad. Aparecerán otros Xe Ôm del barrio que sabrán a donde deben llevarles y a que precio, un poco mafioso el asunto.

No es el transporte más cómodo y más seguro, pero sí el más rápido y el más barato. Dependiendo de tus necesidades puedes elegir entre Xe Taxi o Xe Ôm.

jueves, 17 de enero de 2008

Protección solar

En el post de vietnamitas rarunas comentaba la obsesión de las vietnamitas por cubrise el cuerpo con ropas de manga larga para que no las dé el sol y no ponerse morenas. Estar blanca es sinónimo de mujer urbana fina y delicada (frente a la paleta de campo), siempre persiguiendo el canon de las mujeres japonesas.

El caso es que en ningún momento hasta la semana pasada me había planteado la siguiente pregunta: ¿Qué hacen las vietnamitas cuando van a la playa? Pues simplemente... no van.

Invité a Thoai a ir a Mui Ne un fin de semana y le pregunté si tenía bikini para llevarse. Me dijo que no, que ella no usaba de eso, que nunca iba a la playa porque no quería ponerse morena.

En realidad tenía sentido, un sólo día de playa podía echar al traste meses y meses de pérdida de glamour llevando chaquetas y gorras en la calle a plena luz del día en un país tropical. ¡Pero qué tipo de cultura exige un suplicio estético como este!

El caso es que le dije que si no pensaba ir a la playa no había necesidad de ir a Mui Ne, que nos quedábamos en Saigón. Parece que con eso la convencí y se compró el bikini a regañadientes.

Ya había comentado lo del efecto Whitening en cremas y desodorantes. Pensaba que no me iba a afectar pero cuando se me acabaron los útiles de aseo que había traido de España y tocó ir al supermercado, me costó encontrar una crema hidratante facial sin el maldito efecto Whitening. Básicamente, el 85% de los productos NIVEA aporta ese efecto, por poner un ejemplo.

Bien, pues una vez en Mui Ne, Thoai se presentó con la siguiente crema solar:



Loción bloqueadora (que no protectora) solar con factor SPF 30. La descripción del producto también dice: Effective protection against sun darkening for a visibly fairer and more even tone. Y como todos los productos NIVEA: WHITENING.

Una crema solar con efecto Whitening, ¡lo que faltaba!

En España yo estaba acostumbrado a que el fin de las cremas solares fuera proteger la piel de quemaduras y proporcionar un bronceado sano y seguro. Resulta que en Vietnam, y probablemente en toda Asia, el fin de las cremas solares es proteger la piel de las quemaduras del sol y del bronceado. Para ello, supongo que además de bloquear los rayos UV, bloquearán la activación de las células responsables de la producción de melanina y, además, proporcionarán un efecto blanqueador vete tú a saber cómo...

El resultado, un fracaso.

Después de un paseo por la playa y unos chapuzones en el mar, al día siguiente Thoai tenía una ligera marca del bikini. ¡Vaya drama! Menos mal que no paré de repetirla que un poco de bronceado la favorecía y al final se calmó. Ahora supongo que se pasará una semana recluida en casa con las ventanas cerradas utilizando únicamente productos con efecto Whitening. Lo estoy viendo.

miércoles, 16 de enero de 2008

Mui Ne

Escapada de fin de semana a Mui Ne.

Esta vez no he ido con mis amigos becarios de Saigón, sino con Thoai.

Mui Ne es un pueblo costero cerca de Phan Thiet. Está a 4 horas en autobús de Ho Chi Minh City y se ha convertido en el destino playero más popular en las proximidades de la capital del Sur de Vietnam, perfecto para relajarse un fin de semana y huir del bullicio urbano y la contaminación.



Mui Ne es un pueblecito de pescadores, pero el creciente turismo estos últimos años ha hecho que en la costa proliferen los resort hoteleros. Aún así, han sabido conservar la linea de palmeras cocoteras a lo largo de los 15 km de playa y queda un paisaje bonito.



Por lo general, algunas zonas de playa no están muy limpias y están llenas de restos de moluscos, algas, medusas y basura. Pero entre tanto desperdicio, se pueden encontrar estrellas de mar :)



La mayor parte de la costa está frecuentada por pescadores de barcas-cesta, embarcaciones típicas de Vietnam muy curiosas.







Mui Ne es un buen destino para surfistas entre agosto y diciembre y de octubre a abril, cuando los tifones de Filipinas producen grandes olas. La fuerte brisa marina también lo hace muy popular entre los amantes del windsurf y kitesurf. Como me queda aquí al lado, espero volver para disfrutar de estas actividades.

Lo mejor de Mui Ne, además de las playas, son las excursiones. Si estás alojado en cualquier resort de la costa, es fácil preguntar y apuntarte a excursiones que se llevan a cabo diariamente.

Es posible recorrer los puntos de interés en plan circuito en autobús o en jeep.

Nosotros empezamos por el Suoi Tien o Manantial del Hada (Fairy Stream). Es un arroyo que atraviesa una zona de dunas con formaciones de roca tipo cañón a un lado y bosque de bamboo con dunas al otro, en plan oasis.





El agua transcurre sobre la arena y crea un camino de barro muy cómodo para andar descalzo a lo largo de unos pocos kilómetros hasta llegar a su nacimiento, una pequeña cascada rodeada de palmeras.



Aunque el acceso es libre, es recomendable (e inevitable) hacer el camino con guías locales: niños de entre 6 y 10 años que te hacen el paseo más animado y te señalan donde no debes meter la zarpa si no quieres hundirte en el barro. Son muy divertidos y hablan bastante bien inglés. Durante el camino se ponen a jugar, a pelearse, a echar carreras, a rebozarse en plan croqueta, a tirarse bolas de barro... cosas de niños.


Nosotros íbamos acompañados de 3 niños y 3 niñas, parecíamos una familia.

Cuando regresas al pueblo, les das una propinilla para chuches y más contentos que unas pascuas.

En realidad se agradece ir acompañado porque la estampa del cañón es bastante desoladora, piensas que en cualquier momento te pueden salir los moradores de las arenas de Star Wars.



El segundo punto de interés era el puerto de Mui Ne, donde atracan los pescadores y venden e intercambian la mercancía pescada.

El puerto es verdad que olía raro, Thoai me comentó que en este pueblo y en los de alrededor de Phan Tiet elaboran la salsa de pescado Nuoc Mam, una especialidad culinaria de Vietnam. Consiste en una salsa picante preparada a base de pescado fermentado en salmuera durante 12 meses. El olor de esta salsa es tan fuerte que según la normativa de aviación internacional se prohibe su transporte a bordo.






Aquí tenemos a una buena mujer recuperando los cangrejos de las redes.

El siguiente punto del circuito es para mí el más interesante: el Desierto de Arena Blanca. Está a 10 kilómetros de Mui Ne pero vale la pena acercarse.

Surge de la nada en medio del campo un desierto de arena blanca de varios kilómetros de extensión.



En cuanto pasas la primera duna, ya estás completamente rodeado de arena.



Echas a andar para adentrarte en el desierto y en pocos minutos ya estás agobiado de ver sólo arena en el horizonte.



Nada más llegar al desierto, se te acopla un niño con un trineo casero de plástico para que te deslices por las dunas. No parece gran cosa pero no te puedes quitar de encima al niño y este te pone caras tristes si no usas su trineo, así que acabas aceptando.

Lo mejor para mí fue que pude practicar vietnamita básico y logramos conocernos.


Toc, que majo el niño. También le di propina para chuches.

El trineo no desliza todo lo que debería y la pendiente de las dunas no es muy pronunciada, suficiente para controlar la frenada si no quieres llegar abajo y comer arena. Nada comparable a cuando nos tirábamos Oli, Toni y yo sentados en una tabla de snowboard por las colinas nevadas de la Calabaza, ¡vaya piñas!




Ya está, ya he hecho la gracia.

Hay otro desierto en Mui Ne, el Desierto de Arena Roja. Está más cerca del pueblo y, por tanto, más concurrido. Se hace más difícil imaginar que estás en un desierto.





Nada más llegar, los niños también te dan la chapa con el trineo, pero les dices que ya te has deslizado en el otro desierto. No te creen, pero (Bricoconsejo) te vacías los bolsillos de arena blanca y te dejan en paz.

El circuito todavía tiene más puntos de interés, como el Cañón Rojo, que te traslada a Marte, pero ya era un por demás. Pasamos de coger esa excursión opcional y volvimos al hotel cansados.

Todos los puntos de interés son de acceso libre, por lo que pillar la excursión en el resort es un poco timo, pudiendo alquilar una moto y hacer las excursiones a tu bola. Para la próxima vez ya sé. ;)


La puesta de sol en Mui Ne, muy bonita.

Y fin del viaje.



Al día siguiente, de vuelta a Ho Chi Minh City. El viaje en autobús fue bastante movido e intranquilo. En una carretera de doble sentido, el conducto no dejaba de adelantar cuando veía claramente un camión viniendo en sentido contrario. Había momentos en los que tenían que pasar los tres vehículos en paralelo a escasos centrímetros. Yo no dejaba de llevarme las manos a la cabeza. En fin, ya se sabe, en las carreteras de Vietnam no hay accidentes, sino "errores de cálculo".

Hasta otra.

martes, 8 de enero de 2008

Propósitos de año nuevo

Después de haber llevado a cabo los siguientes hitos viajeros en el 2007:

Conducir una moto en Ho Chi Minh City
Avistar la famosa tortuga gigante del Lago Hoan Kiem de Hanoi
Saltarme la ley en Singapur, la ciudad de las prohibiciones
Ver una puesta de sol en Phuket, Tailandia
Montar en Tuk Tuk por Bangkok

Estos son mis 10 propósitos viajeros para el 2008:

Pasear por la Gran Muralla China
Visitar la Ciudad Prohibida de Pekín
Subir a la Oriental Pearl Tower de Shanghai
Comprar algún gadget en Hong Kong
Subir a la torre Taipei 101 en Taiwan
Cantar en un karaoke (norebang) de Seul
Comer sushi en Tokio
Hacerme una foto con las torres Petronas de Kuala Lumpur
Asistir a una Full Moon Party en Ko Pha Ngan, Tailandia
Visitar la antigua ciudad de Angkor cerca de Siem Riep, Camboya

Voy marcando los retos que vaya consiguiendo.

Veremos dentro de un año... :)

sábado, 5 de enero de 2008

Feliz Año Nuevo, Phuket

Del 28 de Diciembre al 1 de Enero he estado en Phuket, Tailandia, celebrando el Fin de Año en la Quedada de Informáticos ICEX de Asia.

Los asistentes: Juan y Teresa (Kuala Lumpur), Fausy (Yakarta), Pura (Manila), Peque (Pekín), Enrique (Shanghai), Mike (Singapur) y yo (Ho Chi Minh City).



La quedada se decidió que se celebraba en Phuket. Phuket es la mayor isla de Tailandia.



Es muy conocida por el turismo de playa y fiesta. Las playas son menos paradisíacas de lo que esperaba (comparado con Krabi o Phi Phi, que están al lado) y la fiesta tiene cierto contenido sexual. Seguro que todos habéis oído que en Phuket hay mucho puterío y mucho turismo sexual, pues... es verdad.


Empezamos por las playas





Están bastante bien. Arena fina, aguas tranquilas, cálidas y transparentes. Estuvimos sobretodo en Karon, la segunda playa más popular después de Patong y mucho menos concurrida. Lo mejor de las playas de Phuket son, sin duda, las puestas de sol. Karon está orientada totalmente al Oeste, por lo que la vista al atardecer es perfecta.



Sale barato alquilar una moto y recorrer la isla, nos pillamos unas Yamahas automáticas que eran la caña al lado de mi Honda Wave de marchas.





Llegamos hasta Kamala, la playa más afectada por el tsunami que azotó la isla a finales del 2004.


La fiesta está en Patong

Patong Beach es sin duda una de las playas con nombre propio de Tailandia, uno de los símbolos de ese tipo de turismo por el que el país es tristemente conocido.





Nosotros empezábamos las noches con un botellón en la playa, siguiendo la tradición española. Con el contentillo encima, ya estás en disposición de ir a los locales de fiesta y aguantar el resto de la noche con el aguachirri que ponen en las copas, malísimas.

La calle Bangla Road, perpendicular a la playa, contiene todos los bares, clubs y discotecas de interés. La fiesta está dentro de los locales y en la calle, todo abarrotado de gente que, en conjunto, forma una extraña mezcla: hombres occidentales, mujeres tailandesas y ladyboys (travestis).



De Bangla Road salen callejuelas que son garitos en sí mismas, con bares donde pedir cócteles y chicas ligeras de ropa bailando subidas en la barra. No hay diferencia, las mismas camareras ponen las copas, juegan con los clientes al tres en raya o a los dados por diversión (y puede que con intención de intimar más) a cambio de lady drinks y, si se aburren, se suben a bailar en la barra mientras buscan un cruce de miradas o alguien que se ponga a babear en sus tacones.



Resumen de la fiesta en Phuket: Putas y alcohol.



Ligar es fácil, que te salga gratis es otra cosa. Es muy fácil conocer a las chicas en la discoteca, están muy receptivas, unos bailables y son tuyas. O eso crees, ya que cuando llega el momento de irse, es posible que te digan... "si me voy con un hombre, cobro dinero..." ¡Pasando...! También es posible que no te digan nada, sigas adelante, te las lleves al hotel y a la mañana siguiente te pidan dinero (Sorpresa, ¡soy puta!), o no. Algunas chicas no te piden dinero porque no son de ese palo, ven el sexo como una diversión, conocer a un extranjero, más interesante que los locales, y pasarlo bien, no como un negocio o una vía para vivir o comprarse caprichos. Otras chicas a veces cobran, a veces no. No te pedirán dinero si te lo has currado esa noche, te la has llevado de cena, la has invitado a unas copas y la has hecho pasar una noche divertida. Si buscas sexo rápido, saca la cartera. En cualquiera de los casos, ellas nunca pierden. Es parte de la cultura.

La historia no acaba ahí. Si han pasado una buena noche (cobrando o no) te pedirán el teléfono, email y algunos datos. Cuando llegues a tu país de origen, puede que te llamen de vez en cuando para que te acuerdes de ellas. Si les diste el email o la dirección postal, es posible que un día recibas una carta de una chica contándote que es su cumpleaños/navidad/aniversario en que os conocísteis y que necesita dinero o quiere regalos. Mike lo llamaba la letra Thai y yo ya había escuchado esta historia antes de ir a Tailandia de boca de algunos veteranos expats de Saigón. Las chicas compran cientos de postales, escriben en todas el mismo texto y sólo cambian el Dear Fulanito, Menganito, Jaimito... Las envián a todos sus "novios" y si alguno cuela recibirán dinero o regalos. Más de una vive de eso...

Ligáramos o no, creo que todos los becarios allí presentes pasamos un Fin de Año inolvidable. Fue muy especial, totalmente distinto a cualquier otro fin de año que hayamos pasado jamás. Todos nos emocionamos y, una vez más, fuimos conscientes de que estamos a miles de kilómetros de nuestros hogares, de nuestras familias y amigos, viviendo en países desconocidos y tan diferentes de la cultura que conocemos. Que la vida nos ha cambiado por completo en estos 3 meses que llevamos en Asia, que no vemos el mundo con los mismos ojos, que el tiempo se pasa volando, que este año no se volverá a repetir y que tenemos que aprovechar cada minuto de nuestra estancia.

Terminamos de cenar justo para el cambio de año. La gente se volvió loca durante la última hora del 2007. En Bangla Road no dejaban de estallar tracas, encendidas de forma espontánea e incontrolada. Ibas andando y de repente cundía el pánico, un loco había encendido una traca en mitad de la multitud y huía atropellando a las personas de alrededor. En ocasiones cogía la misma traca y corría calle abajo abriendo un pasillo entre la multitud que se apartaba a su paso. Mucho ruido, mucho humo, mucho caos. Todo el mundo intentaba llegar a la playa, sin objetivo fijo, ya que descubrimos que no había organizada ninguna cuenta atrás para el 2008. Fuera de occidente, ¿cómo coño sabe la gente cuando está en 2007 o en 2008? Los españoles improvisamos y empezamos a dar las campanadas. Como no encontramos uvas en Phuket, tomamos 12 M&Ms. Con la última campanada, gritos y abrazos. Unos a otros nos felicitábamos el año nuevo emocionados mientras a nuestro alrededor todavía había gente en el 2007.

Al rato, cuando todo el mundo ya había entrado en el 2008, empezaron a tirar fuegos artificiales desde la playa. De nuevo, de forma espontánea e incontrolada, se podían comprar a los vendedores ambulantes que pasaban por allí. Algunos estallaban en el suelo porque el cohete se quedaba anclado en la arena, algunos salían disparados contra la gente. Un infierno.

Juan grabó este video en el que se ve el ambiente en Patong al entrar en Año Nuevo y como algunos fuegos artificiales impactan contra el público, DANTESCO.



Cuando el ambiente se tranquilizó y la gente empezó a dispersarse, fuimos a la playa a hacer botellón. La escena era preciosa. Cientos de personas lanzando farolillos al cielo con sus deseos para el año 2008, una bonita costumbre tailandesa.



Por supuesto, nosotros también compramos nuestro farolillo, fue muy divertido.



El resto de la noche fue genial. No me quedé hasta demasiado tarde porque tenía que coger un vuelo al día siguiente.

Espero que en breve nos volvamos a juntar porque la experiencia ha sido inolvidable.