martes, 2 de diciembre de 2008

Cheung Chau - La isla de los piratas

Hace unas semanas estuve en la isla de Cheung Chau con Wing. Wing es un amigo mío de USA que nació en Hong Kong, nos conocemos desde hace 8 años. Justamente dio la casualidad de que al poco de llegar yo a Hong Kong él venía aquí de vacaciones.



Me llevó a Cheung Chau, una pequeña isla a media hora en ferry de Hong Kong.



A simple vista, Cheung Chau parece un bonito pueblo de pescadores de vida tranquila.





Sin embargo, en la antigüedad Cheung Chau fue un conocido refugio de piratas entre los siglos XVI y XVIII. La isla estaba situada en un punto estratégico desde donde se podían apresar fácilmente los barcos que pasaban desde Macao hacia el Norte de China.

Se cuenta que en el s. XVIII el infame pirata Cheung Po Tsai tenía aquí su base y guardaba el botín capturado en una cueva situada en una punta de la isla.



Se supone que el capitán Sao Feng de la película Piratas del Caribe está inspirado en él.





La cueva de Cheung Po Tsai está abierta al público hoy en día, aunque ya no queda nada de sus tesoros, claro (pero hay quien dice que sí, que siguen escondidos...).



Conlleva cierto riesgo introducirse en la cueva, es muy estrecha y escabrosa y está en la más completa oscuridad. A la entrada hay un señor que alquila linternas, no seais tan imprudentes como yo y pedidle una... ¡menos mal que teníamos la luz de la cámara de fotos!





Un traspiés atravesando la cueva y no lo cuentas, a ver quién te saca de ahí a oscuras. Dicen que está a oscuras para que la gente se raye con la linterna buscando el tesoro escondido pero a mi me pareció una temeridad, más que una aventura.

3 comentarios :

Anónimo dijo...

Cuanto tiempo, Alberto!Espero q todo vaya bien por Hong King!Katy

Prognatis dijo...

Buena historia de piratas para retomar los posteos ;)

Le vas pillando el truquillo a lo de las fotos, la del atardecer es fantástica.

Espero que en breve nos des buenas noticias de tu futuro.

Javier Sampedro dijo...

Mira tu por donde que no conocía esta historia y este rincón de Hong Kong.

Las cosas que uno aprende, señoraa :) (con permiso de Beñat)