domingo, 10 de febrero de 2008

Pekín

Bienvenidos a un paseo por Pekín.

Pekín es la capital de China aunque no la ciudad más poblada, que es Shanghai. En contraste con esta última, símbolo del comunismo capitalista y motor económico del país, Pekín es el centro político y cultural de China.

La visita comienza por la Plaza de Tian'anmen, el lugar más simbólico de Pekín.



Es la plaza más grande del mundo y fue construida al estilo de la Plaza Roja de Moscú: una gran explanada sobre la que poder celebrar actos masivos de manifestación política. En Hanoi, el complejo del Mausoleo de Ho Chi Minh consta de una plaza con el mismo estilo también.





En el centro de la Plaza se encuentra el Monumento a los Héroes del Pueblo, un obelisco de piedra.



A izquierda y derecha se sitúan dos importantes edificios: la Asamblea Nacional y el Museo Nacional de Historia y de la Revolución.


Asamblea Nacional, con el contador oficial para el inicio de los Juegos Olímpicos de 2008.

En el extremo Sur se sitúa el Mausoleo de Mao, donde se encuentra expuesto el cuerpo de Mao Zedong.

En el extremo Norte ondea la bandera nacional y en frente se sitúa la Puerta de Tian'anmen o Puerta de la Paz Celestial, que permite acceder a la Ciudad Prohibida y de la que cuelga un retrato de Mao, como recuerdo de que allí se proclamó la República Popular China en 1949.




La Ciudad Prohibida fue el Palacio Imperial durante las dinastías Ming y Qinq. Está situada en el centro exacto de la antigua ciudad de Pekín, alineada sobre un eje Norte - Sur casi exacto. Data de 1406.



Es el conjunto de estructuras de madera más grande y mejor conservado que existe en el mundo. Consta de una serie de palacios, muros y puertas distribuidos en dos zonas: The Outer Court, al Sur, para ceremonias, y The Inner Court, al Norte, residencia del Emperador y su familia y donde se trataban a diario los asuntos de estado. Toda la ciudad está rodeada por un foso de agua que la mantenía protegida.



Atravesando la Puerta de Tian'anmen o Puerta de la Paz Celestial se llega a la Puerta Meridiana, que es la entrada a la Ciudad Prohibida.










Palacio de la Pureza Celestial.


Jardín Imperial.


Detalle de la decoración de los edificios.



Es sin duda el recinto más grande en el que haya estado jamás. Es imposible imaginar lo amplio que llega a ser sin visitarlo. Actualmente está bajo restauración, pero merece la pena a la vista del antes y después de la decoración.

Por si la Ciudad Prohibida no fuera poco, no es el único monumento impresionante de Pekín. El Palacio de Verano es el punto de interés favorito de muchos visitantes, entre los que me incluyo.



El Palacio de Verano es un jardín localizado a las afueras de Pekín, a orillas del lago Kunming. Fue originariamente construido en el año 1750, restaurado y embellecido por la Emperatriz Cixi en 1899 y utilizado como residencia de verano, de ahí su nombre.



Aunque el complejo consta de decenas de pabellones y jardines, el edificio más característico es la Pagoda del Buda Fragante, construida sobre la Colina de la Longevidad Milenaria.








Desde lo alto de la Pagoda se puede observar el lago Kunming y la enorme magnitud de los Jardines, que abarcan casi 3 km cuadrados. Se podría pasar un día entero paseando y aún así dejarte algo por ver. En esta época, los visitantes cruzan sobre el lago helado para poder atajar de un punto a otro del recinto.


Panorámica de la base de la Pagoda del Buda Fragante.


Buda Fragante.


Uno de los muchos estanques que puedes encontrar explorando los jardines.




El Puente de los Diecisiete Arcos que une la isla de Nanhu.

El Palacio de Verano es, en mi opinión, lo más bonito de Pekín.

Muy interesante también es el Templo del Cielo, al Sur de Pekín.



El Templo del Cielo es el mayor de su clase en toda China. Según Wikipedia, fué construido en el año 1420 y tanto la dinastía Ming como la Qing lo utilizaron para rogar por las cosechas (en primavera) y dar las gracias al cielo por los frutos obtenidos (en otoño).



El Templo del Cielo es en realidad un conjunto de tres edificios:

El Altar Circular o Altar del Cielo.

Es un altar que consta de tres terrazas concéntricas rodeadas de unas barandillas de mármol blanco. La acústica especial del lugar permite que, si alguien habla desde el centro del altar, el sonido aumente y se escuche desde todos los ángulos.


Este altar permitía a los antiguos chinos hablar con el cielo.


La Bóveda Imperial del Cielo.

En esta Bóveda los emperadores rendían homenaje a sus antepasados. Está rodeada por el muro del eco, una singular construcción redonda. Uno puede colocarse en cualquier punto del muro y su voz oírse claramente en el punto opuesto ya que el sonido se transmite recorriendo la pared.




El Salón de la Oración por la Buena Cosecha.

Construido sobre tres terrazas circulares de mármol blanco, el edificio se sostiene sobre 28 pilares de madera y muros de ladrillo. No hay ninguna viga.


Este edificio es también uno de los más emblemáticos de Pekín.


Los tres monumentos descritos anteriormente han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, respectivamente en 1987 (Ciudad Prohibida), 1998 (Palacio de Verano) y 1998 (Templo del Cielo).

Además de estas tres increíbles obras de arquitectura antigua, Pekín tiene más que ver.

Un paseo por los Hutong es una opción recomendable. Los Hutong son calles estrechas del casco antiguo de Pekín formadas por casas bajas con estética tradicional china.


Entrada a la calle Nanluogu Xiang, que cruza varios Hutong.




Por último, no se puede marchar uno de Pekín sin comprar recuerdos. El mejor sitio es el Mercado de la Seda, un lugar muy famoso por la venta de ropa de imitación de grandes marcas a precios ridículos.


Edificio de 5 plantas que desafía la propiedad industrial del mercado de la ropa y los complementos.

Además del turisteo y las compras, durante mi visita a Pekín tuve la ocasión de conocer a amigos periodistas de Ana, la becaria de Saigón, que me mostraron la dura realidad de ser periodista en el país con mayor censura de medios del mundo. Algún día hablaré sobre ello, pero las historias de Dailo, Ana, Mario, Laia ... sobrecogían a cualquiera.

Muchas gracias a Peque por dejarnos su piso durante nuestra estancia en Pekín; sentirse como en casa es decir poco.

Todas las fotos de mi visita a Pekín en el álbum de Picasa.

5 comentarios :

tiestillo dijo...

Bueno, como siempre, y fiel a mi cita vengo solo para decirte que el post es de nuevo cojonudo!

genial vamos! :)

Ángel dijo...

Hola Alberto, por fin puedo leer tus historias de pekin, muy buenas por cierto. Desde después del Tet estuve esperando como agua de mayo que publicaras los posts para saber de tu viaje. Si este fín de semana estás por aquí, a ver si nos vemos y me cuentas más.
Ciao, Ángel

Alberto dijo...

Ángel, espero que mis posts no te estropeen la sorpresa de descubrir Pekín. Es increible! Lo vas a pasar genial!

Tengo tus mapas, a ver si quedamos un día y te los doy.

Peque dijo...

Hoy que me ha dado por ojear tu blog...

Que nada hombre, de nada por la casa.

Lo que me dió rabia es que vinieses, y no estuviese yo para llevarte a lo más selecto de Pekín, y quemar la noche...

Bueno, un abrazo enorme marica, que me das envidia con este blog que es el que siempre quise tener ,y la desidia y el gobierno chino no me han dejado hacer (ahora puedo escribir comentarios porque estamos en Juegos Olímpicos...)

Un abrazo,

Alberto dijo...

Nada Peque. Con un poco de suerte me tienes en Pekín antes de que te marches y me sacas a quemar la noche ;)

Un abrazo.