jueves, 29 de noviembre de 2007

Vietnamitas rarunas

Pregunta: ¿Por qué van tan tapadas con ropa las señoritas en moto de la siguiente foto?



a. Porque en Saigón, pese a tener clima tropical, a veces hace fresco y hay que abrigarse.

b. Porque son actrices famosas de telenovela vietnamita que no desean ser reconocidas por la calle.

c. Porque con tantas motos circulando el aire está tan contaminado que irrita la piel y los ojos.

d. Porque exhibir públicamente la belleza femenina está mal visto en un país comunista.

e. Ninguna de las anteriores.


Efectivamente, la respuesta correcta es e. Ninguna de las anteriores.

La razón de ir tapadas hasta las cejas es protegerse del sol.

Lo de la polución parece ser la respuesta más comprensible. Saigón es una ciudad con mucho tráfico de vehículos a motor y al poco de empezar a conducir en moto ya empiezas a notar los efectos en tu garganta. Los atascos son terribles, todo el aire que respiras está contaminado por el dióxido de carbono que sale de los tubos de escape, junto con otros gases nocivos. El uso de mascarilla está más que recomendado, si no eres de los que antes muerto que sencillo, la pérdida de glamour es inevitable ya que las máscaras que venden suelen ser de Hello Kitty o de cuadros que parece que llevas un gayumbo en la boca.

Sin embargo, las vietnamitas realmente se tapan paran protegerse del sol y no ponerse morenas. Esto puede no ser tan comprensible para nosotros. En occidente, uno de los ideales de belleza femenina es estar morena, tener color en la piel, y para ello las mujeres no dudan en tostarse vuelta y vuelta en la playa, ir a rayos UVA si se lo pueden permitir e incluso utilizar cremas autobronceadoras que te dan un moreno de palo por un tiempo.

En el lejano oriente, el ideal de belleza femenina es ser blanca de piel, lo más clara posible. Estar morena se asocia a ser una paleta de pueblo que trabaja recogiendo arroz en el campo bajo el sol. En Asia, el canon de belleza femenina por antonomasia es la mujer japonesa, cuya genética aporta un tono de piel más pálido que el de otras asiáticas: chinas, tailandesas, vietnamitas, malayas, filipinas, ...



Por tanto, al contrario que en occidente, lo que aquí se lleva es protegerse del sol con ropa de manga larga y gorra/sombrero, llevar paraguas a modo de parasol e incluso utilizar cremas blanqueadoras (o ¿desodorantes blanqueadores?) para aclarar la piel más si cabe. La cosa llega a extremos ridículos cuando se trata de protegerse únicamente al ir en moto y algunas utilizan un pañuelo en plan abuela o en plan bandolero y unos guantes de antebrazo para cubrir lo que no tapa la camiseta de manga corta.



Durante mi viaje al Delta del Mekong, observé que las mujeres de zonas rurales también se protegen contra el sol. Además de una chaqueta de manga larga, no falta el Nón Lá (sombrero cónico típico vietnamita) en la cabeza, que llevan sujeto con un pañuelo que les cubre el rostro. Vamos, que a ellas tampoco les mola ponerse morenas, lo que indica que no es sólo una moda de ciudad.


¡Dónde vas en chaqueta con el calor que haceeeee!

Yo flipo con estas cosas de mundo al revés porque las vietnamitas y tailandesas me parecen más atractivas que las japonesas precisamente por el color de la piel, que no es pálido; y por la forma de la cara, que no es tan plana. Pasando de cánones...

martes, 27 de noviembre de 2007

Conducir en Saigón (cruces)

Lección 1: cruces

En Vietnam todas las calles constan de dos o más carriles para cada sentido. Pueden estar o no separados por una línea. En calles de doble sentido, son cuatro o más los carriles, dos como mínimo por cada sentido.

El carril o los carriles de la izquierda están reservados para los coches, el carril o los carriles de la derecha están reservados para las motos. Lo de reservado no tiene un sentido tajante, simplemente indica que es la norma de circulación.





En la realidad, coche y moto pueden invadir el carril del otro vehículo.

En el caso de las motos, que gozan de mayor movilidad, pueden permitirse circular por el carril izquierdo si no hay coches o circulan más rápido. Sin embargo, al contrario que en España, que si vas en coche y tienes delante una moto la respetas como cualquier vehículo; en Vietnam, si la moto retrasa la circulación del coche que lleva detrás, este empieza a pitar como un loco para que se quite de su carril.

En el caso de los coches, algunos listillos circulan por el carril derecho cuando hay colas en los semáforos para avanzar, aunque rápidamente se incorporan de nuevo al carril reservado para coches para no entorpecer la circulación de las motos.


Aquí vemos como las motos, que suelen arrancar antes en los semáforos, a menudo circulan por el carril izquierdo.

En momentos del día con tráfico fluido, la convivencia entre motos y coches en las calles suele ser pacífica, cada uno por su carril. Sin embargo, a primeras horas de la mañana y al caer la tarde, cuando la gente entra y sale de trabajar, el tráfico insostenible de coches en Saigón hace que se formen atascos en los semáforos y surjan los roces: pitido por aquí, frenazo por allá, taxista listillo que se mete en el carril derecho y entorpece la circulación de las motos, etc.


Momento con tráfico denso. Si vas en moto te toca ir con la mano en el freno dando toques y con un pie a ras de suelo para apoyar en cuanto te desestabilices. Un coñazo.

El mayor problema de circulación en las ciudades de Vietnam sucede en los cruces.

En España, en calles con dos o más carriles, el carril de la derecha está reservado para girar en el siguiente cruce a la derecha (si es posible) y el carril de la izquierda está reservado para girar en el siguiente cruce a la izquierda (si es posible). El carril del centro se entiende que es para seguir recto en la calle.

En Vietnam, como cada vehículo tiene su carril reservado, surjen problemas cuando un coche quiere girar a la derecha en el siguiente cruce o cuando una moto quiere girar a la izquierda en el siguiente cruce, ya que por lo general el tráfico de vehículos que circula por el carril que es necesario invadir para girar en la siguiente calle sigue en dirección recta.

Es imposible establecer una norma que regule estas situaciones, de forma que surjen espontáneamente y con naturalidad las siguientes soluciones:

- En el caso de las motos a la hora de girar la izquierda, o bien se entremezclan entre el tráfico del carril de coches a la hora de girar en el cruce o bien se colocan a la izquierda de los coches antes de llegar al cruce, ya sea entre el coche y la acera en calles de sentido único o incluso invadiendo el sentido contrario en calles de doble sentido. La cosa es no ir por medio del carril de coches porque te pitan, o vas a un lado o al otro.



En la siguiente foto, se ve como las motos se entremezclan entre el tráfico del carril de coches para girar a la izquierda.



En la siguiente foto se ve como el conjunto de motos que en el próximo cruce quiere girar la izquierda circula al otro lado de los coches, invadiendo claramente el sentido contrario.



Todas las maniobras son igual de peligrosas.

Si la moto circula por su carril hasta llegar al cruce y en ese momento intenta entremezclarse con los coches para girar a la izquierda corre el riesgo de que el coche no la vea y la atropelle. Lo habitual es acojonarse y esperar en medio del cruce a que no vengan coches, pero entorpece en cierta manera el carril de las motos.

La maniobra de ir situándose al otro lado del carril de coches antes de llegar al cruce, implica que a veces el coche te arrime contra la acera en calles de un sentido o, en calles de doble sentido, que pases a escasos centimetros de los coches que vienen en sentido contrario. Aunque suene peligroso, en la vida real es parte del día a día en el camino de casa al trabajo y te acabas acostumbrando, aunque a veces te encuentras con otra moto que está haciendo lo mismo y lo pasas mal al cruzar tan cerca.

En calles de doble sentido, además del problema de superar el carril de coches que siguen recto tienes el problema de los dos carriles de coches y motos que van en dirección contraria. Lo habitual es esperar al cruce y entremezclarse con paciencia, pero he visto a gente (y estoy viendo que acabaré haciéndolo yo también) que antes de llegar al cruce, si ve que no viene tráfico en sentido contrario en ese momento, atraviesan todos los carriles y circulan en dirección contraria. Si entonces llega tráfico de frente, se sitúan pegados a la acera hasta llegar al cruce.

Cada maniobra tiene su riesgo y su truco, depende de cada situación usar una u otra.

- En el caso de los coches a la hora de girar a la derecha, lo habitual es que invadan poco a poco el carril de las motos y se espera que sean estas las que esquiven el coche maniobrando con maña y cagándose en la madre del conductor. A la hora de girar a la izquierda en calles de sentido único, no tienen problema. En calles de doble sentido suele estar prohibido para estos vehículos.

Los boulevares son un caso especial de calle, ya que los carriles de motos están separados de los carriles de coches por una mediana y los cruces están más regulados.

Y eso es todo en la primera lección. Seguiremos con semáforos y señales, con rotondas...

domingo, 18 de noviembre de 2007

Reventón

Un día después de salir del curro, al coger la moto para ir a casa, me di cuenta de que la rueda de atrás no tenía aire. ¿Un pinchazo? Pensé que seguramente habría pinchado de camino a la Oficina por la mañana y que durante el día la rueda había ido perdiendo aire.

Tocaba buscar un sitio donde me reparasen el pinchazo... Sorprendentemente, este trabajo es muy fácil de encontrar en Ho Chi Minh City. Circulando calle abajo por alguna de las calles del Distrito 1 es posible encontrar al poco tiempo un puestecillo de reparación de motocicletas en alguna esquina.

¿Cómo encontrar un sitio donde reparen la moto? Busca dos neumáticos en la acera.



Un puestecillo de reparación no es más que un tipo con una caja de herramientas, un balde con agua y una bomba de dar aire. Ahí mismo, sentado en la acera.

Se arreglan pinchazos por 20.000 dongs, se cambia la cámara de aire por 40.000 dongs y hasta se hacen pequeñas reparaciones mecánicas si es necesario. Todo in situ, es mejor no perder la moto de vista ;) También disponen de botellines con gasolina, por si te quedas tirado en mitad de la calle, que te permiten llegar a la gasolinera más cercana.

Los pinchazos se arreglan en un plis. Sin sacar la rueda del eje se extrae la cámara del neumático, se hincha de aire, se mete en el balde con agua y por donde salen burbujas, parche al canto.



En mi caso, resulta que al sacar la cámara de la rueda, lo que tenía no era un pinchazo, sino un boquete enorme, ¡había reventado!



Cuando lo ví me sorprendí mucho porque un reventón de esos te desinfla la rueda en un momento y yo no había notado nada al llegar por la mañana a la Oficina. :o Supongo que con las prisas habría pillado algún bache y ¡boum! Iría medio empanado recién levantado y no notaría que la rueda de atrás iba dando tumbos.

En cualquier caso, tocaba cambiar la cámara. El tipo quitó la rueda, metió una cámara nueva y tardó menos que si hubiera sido un pinchazo. Ni 5 minutos. 40.000 dongs (no llega a 2 €) , con algo de propina.

Los puestecillos de reparación de motocicletas en las esquinas son la salvación para decenas de motoristas que durante el día tienen algún problema con la moto y tienen prisa para llegar a un destino. Los pinchazos parecen ser muy frecuentes, casi uno cada dos meses.

Dado el parque de motos en Ho Chi Minh City, viene bien tener un modelo popular, como la Honda Wave, ya que eso te asegura que todos los puestecillos dispondrán de cámaras de aire para tu modelo de rueda y que los tipos tendrán bastantes nociones de mecánica de tu moto, por si surge un problema con el motor o los frenos. La gente con motos de ruedas de menor diámetro o mecánica diferente, como las Vespas y demás italianas, lo tiene más difícil a la hora de encontrar un sitio donde reparar su moto.

Como ya dije, las motos en Ho Chi Minh City son una cultura más que un medio de transporte, las oportunidades de negocio surjen en cada esquina de la calle.

martes, 13 de noviembre de 2007

Hanói

El fin de semana pasado estuvimos de viaje por el Norte de Vietnam, nos unimos a la excursión de los becarios de la Oficina Comercial de Singapur: Mike, Paula y Ana.

Llegamos el viernes por la noche a Hanói en un vuelo de Pacific Airlines. El avión era de marca blanca y mientras subíamos por la escalerilla vimos el motor de un ala abierto de par en par y un mecánico sacando piezas de una caja de herramientas, ¡parecía un mal presagio!

Teníamos 4 horas para dormir antes de levantarnos para el viaje a la Bahía de Ha Long el sábado bien temprano. Pero no fue el despertador lo que me sacó de la cama a las 7, sino la voz de un hombre hablando a gritos en la calle. Mike me dijo que todas las mañanas desde que estaba allí era la misma historia, un tipo en la calle con un altavoz que se ponía a vociferar en vietnamita, pero él podía pasar y seguir durmiendo. Como la voz no se callaba, a los 15 minutos abrimos la ventana para decirle al tío que se fuera a su puta casa a dar voces y nos dejara dormir pero ahí no había nadie. Entonces nos dimos cuenta de que era un altavoz colgado de un poste de cables con un tío hablando a todo volumen y de vez en cuando una musiquita rayante. ¿Qué coño era eso? ¿Propaganda comunista? ¿El NO-DO vietnamita en versión radiada? ¿Las noticias de la mañana para despertar con alegría a los ciudadanos de Hanói? Y no se callabaaaaaaaa...



Así era imposible dormir así que no levantamos y nos preparamos para el viaje a la Bahía de Ha Long.

Tras volver de Ha Long el sábado por la noche, visita al mercado nocturno nada más bajar del autobús. El mercado es una fila larga de puestecillos a lo largo de una calle donde venden de todo. Me recordó al mercado de Portobello de Londres, sólo que en lugar de antigüedades vendían ropa same-same. Había buen ambiente, estaba petado de gente y había que ir con las manos en los bolsillos por si acaso... pero era curioso, con más tiempo me habría parado a comprar algo.

Del mercado al hotel, a prepararnos para salir por la noche. Cena en restaurante francés de lujo. Nuestros amigos de Singapur comprobaron lo bien que se come en Vietnam, tanto en precio como en calidad. Después de la cena, intentamos ir al Apocalipse Now (hay otro en Saigón), que viene recomendado en todas las guías. Llegamos y el garito chapado, nos cuentan que la policía está cerrando todos los locales de la mafia en Hanói. Volvimos al barrio antiguo y nos metimos en uno de los pubs con encanto de la zona, lleno de expats. No eran ni las 12 ni nos habíamos terminado de tomar la primera copa cuando llegaron los policías vietnamitas (la poli de Vietnam va con uniforme militar verde) y chaparon el local con el pito en la boca y la porra en la mano. Afuera del local, la camionetilla esperando con un occidental sentado... mejor dispersarse... como en tiempos de los grises de la España franquista.

Todos los garitos del barrio antiguo chapados, ¡no hay fiesta en Hanói! El resto de becarios decide volverse al hotel, Mike y yo nos quedamos (para que luego digan que los informáticos somos frikis aburridos) y pillamos un taxi al Hotel Sheraton, ¡necesito otra copa! Llegamos al Sheraton y recién cerrado también. El taxista, muy majo él, nos propone llevarnos al Lai Hau (Lighthouse) junto al río, que era lo único abierto a esas horas. Ya habíamos oído que después de llevar días cerrado, ese sábado lo habían vuelto a abrir. Llegamos al local, en una callejuela de mala muerte, con pinta de nave industrial toda oxidada, un boum boum de fondo... abrimos la puerta y ¡todo el mundo allí de fiesta! Según nos contó un joven local, el dueño del Lighthouse había pagado a la poli para que esa noche se les olvidara hacer ronda por la zona, ¡qué suerte! Y ahí aguantamos toda la noche, Mike y yo. Bebiendo copas infames y conociendo vietnamitas de mundo que hablaban alemán y estudiaban ingenierías. No había muchas tías pero había música y copas, de sobra viendo el panorama de fiesta en Hanói. Como diría mi amigo Nuño, "Mucho comunismo... ¡poca diversión!".

Acabamos a las 5 de la mañana, cerrando el local y para casa. Pillamos un Xe Ôm, que no era más que una tía que también había estado de fiesta en el Lighthouse y nos llevó al hotel en su moto a los dos por unos dongs. Le echamos un ojo al poste con el altavoz del demonio pero no parecía haber ningún cable que pudieramos cortar y tampoco había piedras a mano. Mañana es domingo, quiero levantarme tarde... pensé... Pero ¡no!, 7 de la mañana del domingo, la maldita propaganda comunista no descansa y del altavoz de la calle empieza a sonar la música rayante y el discurso comienza... "Queridos ciudadanos y ciudadanas de Hanói. Nuestro amado lider, el tío Ho, nos da los buenos días.". No respetan ni el Domingo.

Después de dar vueltas y vueltas en la cama sin poder dormir con tanto ruido y la música rayante que no dejaba de sonar en mi cabeza, no queda otra que levantarse y aprovechar para ver Hanói.

La visita a Hanói empieza por el Museo de Ho Chi Minh, una enorme estructura de cemento. El Museo recoge fotos de la vida del tío Ho y cosas que utilizó, surrealista y todo dirigido a engrandecer las virtudes del político. Pedro no pudo resistirse al lavado y al salir del Museo se compró un sombrero como el de Ho Chi Minh, típico de explorador de safari de color verde y con el escudo de Vietnam en la frente, para parecerse más a él y ser mejor persona.



Al lado se encuentra el Mausoleo, que estaba en obras en esos momentos. El Mausoleo contiene el cuerpo de Ho Chi Minh embalsamado y conservado en un sarcófago de cristal (como Lenin y Mao). Tradición comunista.

La cola para ver al amado lider siempre es larga y se respira un profundo respeto en el ambiente. Todos los visitantes vietnamitas muestran una gran admiración por el político y su papel de libertador del pueblo contra el colonialismo. Yo no lo pude ver porqué llegué tarde, sólo lo muestran de 8 a 11 de la mañana, pero la gente dice que se le ve un poco pálido al hombre.

Frente al Mausoleo hay una explanada con la bandera ondeando, perfecta para desfiles militares, como Tiananmen o la Plaza Roja (vale, dejo ya las comparaciones, supongo que ya habéis captado el aire comunista que se respira en Hanói).



Todo el complejo del Mausoleo es una zona peatonal con amplios paseos, monumentos y parques. Echo en falta algo como eso en Saigón, una zona por donde pasear y tumbarte en la hierba, lejos del ruido de las calles.

Entre el Museo y el Mausoleo se sitúa la Pagoda del Pilar Único, construida por el emperador Ly Thai Tong.



Está hecha de madera y se sostiene sobre un solo pilar de piedra por encima de un estanque. Tiene mil años de antigüedad, aunque fue reconstruida después de que los franceses la destruyeran antes de abandonar Hanói en 1954, cuando les "dieron pal pelo".

Tiempo para comer. Vamos a KOTO, por recomendación de la guía, un restaurante con un proyecto benéfico que ofrece formación en cocina a los chicos de la calle. Está situado junto al Templo de la Literatura, nuestra siguiente parada.



El Templo de la Literatura, dedicado a Confucio (ya hablé de la diferencia entre templos y pagodas), se construyó para honrar a los hombres sabios de letras. Aquí se estableció la primera universidad de Vietnam en 1070. El templo está separado en cinco patios cerrados, con un pasillo central que atraviesa las puertas de entrada.



El Templo de la Literatura está exactamente a 2km del lago Hoàn Kiếm, la próxima parada.

El lago Hoàn Kiếm se encuentra en el corazón de Hanói. La leyenda cuenta que en el s. XV el cielo envió al emperador Lê Lợi una espada mágica, que usó para expulsar a los chinos de Vietnam. Un día después de la guerra se encontró en el lago con una tortuga gigante dorada, que cogió su espada y desapareció en el lago. Desde entonces, el lago es conocido como Hồ Hoàn Kiếm (Lago de la Espada Recuperada), porque la tortuga devolvió la espada a los dioses.

El mito de la tortuga sigue presente hoy día. Se sabe que existen tortugas enormes, de 2 metros de longitud, que habitan en las profundidades del lago y que rara vez salen a la superficie. De hecho, traen suerte a quien consiga ver una. Nosotros tuvimos mucha suerte porque vimos una, que justo esa semana le había dado por asomarse a tomar el sol, algo que no pasaba desde hacía años. La gente se agolpaba a la orilla para verla de cerca, algunos hasta el punto de casi caerse al lago. Se han visto tan pocas veces a estas enormes criaturas que entre aparición y aparición, con el paso de los años, la realidad se va conviertiendo en mito... ¿Serán estas tortugas las descendientes de la tortuga dorada de Lê Lợi? ¿Existen de verdad? Pues sí, yo he visto a una...



Si antes decía que echaba en falta en Saigón tener amplios paseos y parques como los de la zona del Mausoleo en Hanói, tener un lago más aún. La gente pasea por la orilla, se sienta a relajarse y practica tai chi al amanecer, ... da mucha vida.

Como ya estaba anocheciendo, unas compras y a cenar para hacer tiempo antes de que saliera el avión. El vuelo se volvió a retrasar y me encontré a la 1 de la mañana en la puerta de embarque. Llegué a las 4 a casa, ¡qué paliza de viaje!

Muy bonito Hanói, poco que ver con Saigón. Tiene más monumentos y lugares por los que pasear, pero hay que reconocer que la fiesta no abunda. No creo que pudiera vivir ahí tan cómodamente como en Saigón.

Después de este viaje al Norte y la excursión al Mekong, ¡el próximo viaje a la playa!

lunes, 12 de noviembre de 2007

Bahía de Ha Long

La Bahía de Ha Long es la maravilla natural más importante de Vietnam. Fue nombrada Patrimonio Mundial de Vietnam por la UNESCO en 1994.

La bahía se compone de un atolón de 3000 islas de piedra caliza (karsts) que salpican la costa de aguas verde esmeralda del golfo de Tonkín. Las islas van apareciendo en el horizonte unas detrás de otras conforme la niebla desaparece al acercarse el barco, dando lugar a un paisaje de montañitas precioso. Las islas son de laderas boscosas y tienen su base desgastada por la acción del viento y las olas a lo largo de los siglos.



El nombre de Ha Long significa donde el dragón se sumerge en el mar en sino-vietnamita. Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo, cuando los vietnamitas luchaban contra los invasores chinos, los dioses enviaron una familia (madre e hijo) de dragones para ayudar a defender el territorio. Los dragones escupieron joyas y jade por toda la costa, y estas se convirtieron en islas, formado una gran barrera contra los invasores. La gente pudo vivir en paz y formar lo que después sería la nación de Vietnam. Los dragones siguieron conviviendo ahi velando por la paz de los habitantes, sumergidos en sus aguas para siempre, de ahi el nombre de Ha Long.



El viaje comienza en Hanoi. La mayoría de hoteles organizan excursiones con guía y viaje en autobús de 3 horas a Ha Long. La expedición la formábamos becarios de Singapur (el bueno de Mike y sus compañeras) y de Saigón (yo, Pedro y Ana). En el puerto de Ha Long City cogimos un crucero que disponía de una cubierta para tomar el sol y que te de el aire y debajo un comedor para el almuerzo que ofrecen durante la travesía. Nosotros ocupamos la cubierta y estuvimos todo el viaje con cervezas, disfrutando de la brisa y del paisaje.





El barco deja el puerto y comienza a adentrarse en la bahía, poco a poco empiezan a aparecer entre la niebla del horizonte las primeras islas. Según te acercas, la cadena de montañitas toma forma, el paisaje es mágico.



Tras acercarnos a las primeras islas, aparece un pueblo de familias que viven en chalets flotantes (literalmente), viven de pequeñas piscifactorias. Pausa para el almuerzo.



Reanudamos la marcha por la bahía hacia el islote conocido como "pelea de gallos" o, también, "rocas besándose", medio derrumbado y desgastado por la erosión del agua.



Una de las actividades propuestas en el viaje es la visita a varias cuevas en el interior una isla de piedra caliza.



Tras la visita a las cuevas, vuelta al puerto de Ha Long City con el atardecer adornando el paisaje de islas montañosas. Fin del trayecto.



Es posible realizar esta excursión en dos días, practicando kayak, visitando islas como Cat Ba, con un parque nacional, y pasando la noche en el crucero a la deriva o en un hotel en tierra. En mi opinión, en un día se ve casi todo y tampoco te llevan con prisas. Lo que más se disfruta de la excursión es el paisaje, la travesía entre las islas y la brisa en la cara cuando estás sentado en la cubierta del crucero.

martes, 6 de noviembre de 2007

Guía de Saigón: Templos y Pagodas

La religión mayoritaria en Vietnam es el budismo. Recorriendo sus ciudades es fácil encontrar numerosos templos y pagodas budistas, sin duda monumentos de un interés turístico excepcional.

Aunque templos y pagodas sean ambos lugar de recogimiento y oración, es necesario distinguirlos. Chùa (pagoda) es un lugar de culto donde se hacen ofrendas, se reza y se honra la memoria de los difuntos frente a una estatua de Buda. Đền (templo) no es un lugar de culto en sí, sino una estructura construida en honor a una figura histórica, incluso puede que contenga su tumba. Sin embargo, los vietnamitas acuden también a estos sitios para quemar varillas de incienso y orar.

Os recomiendo la visita a los siguientes templos y pagodas en Saigón:

Pagoda del emperador de Jade (Phước Hải tự / Chùa Ngọc Hoàng)
73 Mai Thị Lưu (cerca de Điện Biên Phủ)

Una de las joyas de los templos chinos, fue construida en 1909. Cuesta encontrarla porque está escondida entre calles y no es muy imponente por fuera, pero el interior es impresionante. Todo el aire está impregnado del humo de las varillas de incienso, un ambiente muy místico...








Pagoda de Vĩnh Nghiêm (Chùa Vĩnh Nghiêm)
339 Nam Kỳ Khởi Nghĩa



Destaca por su extenso santuario y por la torre de ocho niveles con una estatua de Buda en cada uno. Presenta elementos japoneses en su arquitectura.









En su interior contiene una enorme estatua dorada de Buda.




Templo de Lê Văn Duyệt (Đền Lê Văn Duyệt)
126 Đinh Tiên Hoàng, Binh Thanh District

Lê Văn Duyệt fue un general que ayudó a reunificar Vietnam en 1800 tras la rebelión de Tay Son y al igual que otros héroes nacionales, como Trần Hưng Đạo, se le dedicó un templo.









Este templo es un modelo del estilo de arquitectura vietnamita, presente en muchos monumentos de Hue, la antigua capital imperial de Vietnam.

La entrada a todos los templos y pagodas es gratuita, aunque se agradecen las donaciones. La visita es pública excepto en horario de oficio, donde pueden cerrar las puertas a turistas. En algunas salas de oración es necesario descalzarse para entrar.